lunes, marzo 15, 2010

SEGURIDAD EN LAS URNAS


*Rafael Guarín

Publicado en El Espectador

15 de marzo de 2010


A pesar de los pronósticos de que las elecciones de Congreso iban a estar gravemente perturbadas por la violencia, especialmente de las Farc, la realidad fue muy distinta. La Misión de Observación Electoral MOE, en un reciente informe, dijo identificar “420 municipios en riesgo por factores de violencia para las próximas elecciones de Congreso”. Además, que un 55% de estos estaban en “riesgo extremo”, lo que sugeriría, para cualquier persona, un probable colapso de las votaciones.

Los planteamientos de la MOE en este tema, aunque desacertados, son una preocupación legítima. En Colombia los comicios habían estado marcados por una fuerte violencia, no sólo del narcotráfico y del paramilitarismo, sino por la injerencia que las guerrillas adelantaban con el objeto de impedir el ejercicio del derecho al sufragio, demostrar la imposibilidad del Estado de controlar la totalidad del territorio nacional y acreditar capacidad militar.

Las perturbaciones de orden público fueron muy escasas, la de mayor importancia se presentó con un hostigamiento en Corinto, Cauca. Las Farc habían diseñado un plan para afectar el proceso electoral. No obstante que medios de comunicación en el exterior registraron esa noticia, un análisis objetivo permite concluir que se frustró su esfuerzo de aprovechar una coyuntura, en la que los ojos del mundo están pendientes del país, para desplegar múltiples y contundentes acciones terroristas y emplearlas como propaganda. Su fallido objetivo era enviar un mensaje de fortaleza y de fracaso de la Política de Seguridad Democrática. Consiguieron todo lo contrario.

La fuerza pública neutralizó diversas iniciativas criminales, como la intención de atentar en el departamento del Huila contra Orlando Beltrán Cuellar, uno de los dirigentes políticos secuestrado durante casi siete años por esa organización. La eficacia de las labores de inteligencia y el despliegue de un gigantesco operativo, que incluyó el diseño de mapas de orden público y atención electoral, repercutieron favorablemente en garantizar la seguridad en la jornada.

El resultado en esta materia demuestra una vez más que las Farc han perdido sustancialmente capacidad operativa, aún en zonas en las que su influencia sigue siendo significativa. En municipios como Algeciras, Huila, en permanente estado de amenaza, noticias informaron que los ciudadanos pudieron acudir a las urnas y escoger libremente sus representantes.

El avance es significativo respecto a la elección de 2007 y refleja la consolidación de una tendencia iniciada en 2006. Según un estudio de la Fundación Seguridad y Democracia, las votaciones de ese año fueron las menos violentas en dos décadas, las de ayer fueron las más tranquilas desde que se tienen datos.

También, es claro que este tipo de análisis, para ser acertados, requieren no solo de observar las actividades y presencia de grupos armados ilegales en porciones del territorio, sino, conocer y entender el mapa de acción de la fuerza pública. A diferencia del pasado, en el cual militares y policías estaban anclados a sus bases y a los cascos urbanos, hoy cuentan con una formidable capacidad de respuesta y de acción ofensiva, que niega a la guerrilla el desarrollo de sus planes.

Por supuesto, lo anterior no obsta para reconocer el hecho de que en zonas de alto riesgo de alteración del orden público se dispusiera emplear plataformas aéreas electrónicas y un aumento importante de miembros de policía y de las fuerzas militares, lo cual nos dice que, si bien se ha avanzado en garantizar los derechos ciudadanos y en reducir la capacidad de daño de las organizaciones terroristas, es indispensable aceptar que aún falto mucho, que las Farc no están acabadas, que no se debe bajar la guardia y que la tarea debe continuarse.

*Analista político y de seguridad. Profesor de la Universidad del Rosario.
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martes, marzo 09, 2010

ANTIURIBISMO URIBISTA

Publicado en Semana.com - 9 de marzo de 2010

RAFAEL GUARÍN

Mi generación no ha conocido un nivel de incertidumbre tan alto como el que se vive frente a la actual elección. Antes se tenía claro, por lo menos, entre quienes se definiría la Presidencia de la República. Ahora, a solo tres meses de la primera vuelta, sugerir siquiera quienes pasaran a la segunda es más que temerario. Mientras la oposición no despega, el uribismo enfrenta una amenaza que podría llevarlo a una estruendosa derrota. La paradoja es que los disparos provienen de sus propias filas y de estrategias equivocadas.

En el afán de apoderarse del patrimonio político del presidente, una facción uribista se arrogó el derecho a reclamar bendiciones y decretar excomuniones. Ahora resulta que los únicos uribistas son Juan Manuel Santos y Andrés Felipe Arias, el resto son simplemente antiuribistas. ¿Con qué criterios se llega a esa “brillante” conclusión?

Primero, existe la idea de que la bendición de Uribe elegirá al nuevo presidente. Vana ilusión. Los ciudadanos que respaldan al mandatario tienen sus propias opiniones y la libertad absoluta para decidir quién los representa. El desafío de Santos y Arias es convencer de que son dignos sucesores de Uribe, no por un hipotético “guiño”, sino por sus propias capacidades. Además, el uribismo sin Uribe es un imaginario basado en señas de identidad que caracterizan su liderazgo y queda reducido a partidos que juegan individualmente en la lucha por el poder.

Segundo, esa equivocada premisa lleva a otro error: descalificar a líderes que acompañaron al presidente Uribe durante la mayor parte de su mandato y que se convirtieron en adalides de la Política de Seguridad Democrática en el Congreso. La consecuencia es perversa: al dividir artificiosamente la coalición entre uribistas y antiuribistas lo único que hacen es dividir el uribismo, pero es mucho peor, a los descalificados los empujan a los brazos de la oposición.

De esa rapiña, todos, menos el uribismo, sacarán provecho. En el discurso de los que pretenden expedir certificados de pureza genética uribista, la continuidad de la seguridad democrática es el argumento central, pero si es así, acaso no es más conveniente concentrar el debate en las propuestas que sobre ese tema abanderan Santos, Arias, Noemí Sanín, Germán Vargas Lleras y hasta Sergio Fajardo. ¿No será mejor pensar en un acuerdo entre dichas fuerzas para darle sostenibilidad política a los avances en materia de seguridad, que una negativa táctica de satanización?

Dividir el uribismo es una brutalidad gigantesca. Hasta 1998 la elección de presidente giró en torno a los partidos políticos tradicionales, en 2002 y 2006 lo hizo alrededor del peso del candidato y ahora depende del juego de las coaliciones. Graduar de antiuribistas a Vargas Lleras o a Noemí Sanín es reventar la coalición que gobernó durante estos ocho años y dar un salto al vacío. ¿Qué tal una segunda vuelta que enfrente al Partido de la U con una alianza de los partidos Conservador, Liberal y Cambio Radical? Probable, si se insiste en atacar a los líderes uribistas que no se enfilan detrás de Santos y Arias.

Los verdaderos antiuribistas están felices. Se frotan las manos ante tanta majadería. Andrés Pastrana está dedicado, a pesar de la incomodidad que despierta en Noemí, a provocar a Uribe, utilizándola sin pudor. Su objetivo, conseguir que en la Casa de Nariño la declaren persona no grata. Luego todo será más fácil. Esa situación obligaría al Partido Conservador a asociarse con la oposición, si ésta gana la consulta. César Gaviria y Ernesto Samper están en lo mismo. Saben que si logran cocinar un acuerdo con Vargas Lleras es cuestión de tiempo para que las condiciones se den para unir esfuerzos con Noemí. Cuando ocurra eso, Santos estará derrotado y la U en la oposición. Al fin y al cabo, la única condición que pondrían los liberales es dejar a ese partido fuera del gobierno, apostando a recuperar a través del clientelismo lo que perdieron del mismo modo desde 1998.

Continuar por ese camino es repetir la historia del fin del viejo liberalismo. En 2002 ese partido perdió con un liberal, Álvaro Uribe. Lo habían convertido en contradictor y terminaron entregándolo a sus competidores. Amanecerá y veremos.


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miércoles, marzo 03, 2010

DIAGNÓSTICO RESERVADO


Publicado en EL NUEVO HERALD - 5 de marzo de 2010


RAFAEL GUARÍN

El escenario político en Colombia cambió drásticamente con la decisión de la Corte Constitucional de negar el referendo reeleccionista. La oposición tiene sobrados motivos para celebrar, pues las encuestas registraban que no tenía ninguna opción si Uribe se presentaba. Los candidatos del Partido Liberal, Rafael Pardo, y del Polo Democrático, Gustavo Petro, no llegaban al 10%. Están también satisfechos los propios coroneles de Uribe. Condenados a papeles secundarios, aunque formalmente respaldaban el referendo, siempre estuvieron atentos a que se hundiera.

Las nuevas condiciones hacen mucho más interesante el juego político. Todo puede ocurrir. Mientras la oposición gana espacio, al otro lado, se pasó de la “encrucijada en el alma” del presidente, a la encrucijada uribista. La coalición gobernante probablemente irá dividida a las elecciones. El Partido de la U postulará a Juan Manuel Santos, mientras su socio en el gobierno, el Partido Conservador, definirá el 14 de marzo en una consulta popular si el candidato es Andrés Felipe Arias, fiel escudero de Uribe, o Noemí Sanín, ex embajadora del actual gobierno, que ha demostrado independencia y autonomía, sin ser nunca antiuribista.

Algunos opinan que el “guiño” del mandatario saliente será suficiente para garantizar la continuidad del uribismo. En realidad la cuestión es más compleja. Se requiere primero que Arias gané la candidatura conservadora y luego un acuerdo político con Santos. Aún así, no se puede afirmar que tengan asegurado el triunfo electoral. Arias no ha podido sacudirse de uno de los más grandes escándalos de corrupción del gobierno y Santos, siendo de todos el más capacitado para gobernar, es difícil de vender.

El panorama se enreda más si Sanín gana la consulta. En ese evento, Santos irá solo con su partido a las elecciones y deberá enfrentar a la candidata conservadora, al igual que al Partido Liberal, al Polo Democrático y a Cambio Radical, en cabeza de Germán Vargas Lleras, un exponente de la mano dura contra el terrorismo. También a un aspirante revelación, Sergio Fajardo, que tiene la ventaja de ser menos conocido, mucho mejor comunicador y muy buen candidato en términos de marketing electoral.

Si Santos no logra consolidar su liderazgo rápidamente, puede verse superado en las encuestas, lo que producirá literalmente pánico en el uribismo. Esa hipotética situación deja espacio a cualquier candidato que con un discurso vertical contra la violencia y en defensa de la seguridad, sea visto con más posibilidades de triunfo.

Una segunda vuelta presidencial entre Santos y Fajardo es de diagnóstico reservado, igual ocurre si debe enfrentar a Sanín o Vargas Lleras. La razón de que el uribismo siendo mayoritario pueda salir del poder en las elecciones de mayo es que hasta ahora su mejor candidato, es su peor carta en la competencia por conseguir el apoyo ciudadano y el más fácil de derrotar por los demás aspirantes.

Además, el uribismo no es un partido y es mucho más que la coalición de partidos que acompañan al gobierno, lo que implica que sin su líder en la arena, una gran parte de los ciudadanos que lo respaldan se sienten libres de optar por cualquier alternativa que les garantice el mantenimiento de la política de seguridad. Para complicar el tema, es previsible que para derrotar a Santos en una segunda vuelta se selle una alianza entre la oposición y sectores uribistas.

Uribe no debe apresurarse a hacer un “guiño”, tampoco permitir que sus opositores le gradúen de contradictores a candidatos que han sido su apoyo durante sus casi 8 años de gobierno. Las cosas serán más oscuras si se insiste en descalificar a dirigentes que acompañaron a Uribe mientras se pretende que solamente los seguidores de Santos y Arias son uribistas. ¡Monumental estupidez!

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domingo, febrero 21, 2010

Las Farc intensifican acciones terroristas para ganar visibilidad cada vez que se acercan elecciones


ROMÁN ORTIZ*
EL TIEMPO
21 de FEBRERO DE 2009

Desde hace cuatro décadas, las Farc someten al país al mismo ritual sangriento.

El asesinato del gobernador del Caquetá, Luis Francisco Cuéllar, el pasado diciembre, y el intento de secuestrar al candidato a la gobernación de Guaviare, José Alberto Pérez, hace pocos días, son parte de un patrón de comportamiento bien conocido. Sin embargo, esta vez, la situación interna de la organización y el escenario estratégico al que se enfrenta resultan excepcionales. Los próximos meses serán una prueba decisiva para la ruta estratégica por la que 'Alfonso Cano' ha escogido conducir a las Farc. También serán la primera muestra de la forma que podría tomar el conflicto interno en el futuro.

Lo cierto es que las Farc se encuentran sumidas en una crisis sin precedentes. No solamente han perdido la mitad de los combatientes con que contaban a finales de los 90 (de 17.000 a poco más de 8.000) sino que estructuras completas de la organización han dejado de operar o se encuentran casi colapsadas. Todo ello sin olvidar que la cúpula del grupo presenta fisuras en la medida en que el 'Mono Jojoy' y el propio 'Cano' se encuentran aislados en el interior del país mientras 'Iván Márquez' o Timoleón Jiménez aprovechan su libertad de movimientos en el interior del territorio venezolano para ganar influencia sobre la organización.

En estas circunstancias, el futuro de 'Cano' como cabeza de la guerrilla depende de que pueda presentar éxitos dentro de sus filas. Desde su ascenso a la cúpula del grupo armado, el líder de las Farc ha buscado transformar la organización, haciéndola perder su perfil de ejército irregular para darle un carácter más clandestino, a la usanza de grupos terroristas como ETA. Para ello, la primera condición es cambiar el "Plan estratégico para la toma del poder" que ha permanecido como guía del accionar de las Farc desde su aprobación hace más de 25 años. Sin embargo, para dar un paso que supone abandonar el legado de 'Manuel Marulanda', 'Cano' necesita fortalecer su prestigio dentro del grupo. En este sentido, el liderazgo de la guerrilla parece tener poderosos incentivos para intensificar los ataques terroristas.

Sin embargo, la estrategia de las Farc está atrapada en una encrucijada. Con su capacidad armada muy disminuida, el grupo parece atrapado en un dilema. Por un lado, lanzar acciones terroristas indiscriminadas que incrementarán su rechazo social y marginación política. Por otra parte, conformarse con ataques de pequeña envergadura que lo dejarán reducido a un actor irrelevante. Las posibles salidas de esta disyuntiva permiten vislumbrar hacia dónde podría dirigirse el escalamiento de la organización.

Para empezar, puede recurrir al empleo de armas especiales, como misiles tierra-aire. Recientemente, se conoció una transacción entre las Farc y traficantes de armas peruanos que habría implicado la entrega de 7 de estos sistemas de los modelos Strela-2 o Igla-1. Al mismo tiempo, la adquisición por Venezuela de más de 200 de los más modernos Igla-S deja entreabierta la posibilidad de que algunas de estas armas terminen cayendo en manos de la guerrilla. Sea como sea, si las Farc consiguen algunos misiles podrían dislocar temporalmente las operaciones aéreas de las Fuerza Pública.

Por otra parte, la guerrilla podría apostar por dirigir sus ataques contra la infraestructura civil. Desde luego, esta no es una táctica nueva; pero conviene no olvidar el enorme impacto social que pueden tener estas acciones. Ahí está, por ejemplo, el ataque contra el sistema de acueducto de Villavicencio el pasado marzo, que dejó a medio millón de personas sin agua potable durante más de una semana.

Finalmente, esta la opción del magnicidio. Los ataques contra los líderes de Caquetá y Guaviare son solo una demostración de la voluntad de las Farc en este sentido. A medida que discurra la campaña electoral, es previsible que la organización intensifique sus intentos criminales contra miembros destacados de los sectores políticos, empresariales e intelectuales del país.

Más allá del futuro que le espere a la estrategia de 'Cano' para este periodo electoral, lo cierto es que tanto las ideas de la nueva cúpula guerrillera como el impacto de la actual campaña de seguridad están provocando una transformación sustancial de las Farc.

Así, los vínculos entre las estructuras armadas de la guerrilla -columnas, compañías, etc. - y las milicias de apoyo están cambiando radicalmente. Las formaciones de combate están perdiendo efectividad y tornándose débiles.

Al mismo tiempo, las redes de milicianos integradas por colaboradores clandestinos están cobrando importancia no solo porque proporcionan un apoyo logístico y una información que resulta clave, sino también debido a que actúan como estructuras de control social que mantienen el poder subterráneo de la organización en zonas que formalmente han sido liberadas de la guerrilla. De hecho, en áreas de Meta, Caquetá, Huila, Nariño y otros departamentos, las milicias amedrentan a la población, impiden la colaboración de los ciudadanos con la Fuerza Pública, realizan un número creciente de acciones terroristas y frenan la consolidación de la seguridad.

Este aumento de la importancia de las redes de milicianos es en buena medida un producto de la propia decadencia de las Farc. Incapaces de mantener unidades armadas de manera permanente, los grupos terroristas sometidos a la presión de las fuerzas gubernamentales -desde Sendero Luminoso en Perú hasta los grupos islamistas en Argelia- suelen transformarse en estructuras clandestinas más pequeñas y menos vulnerables. En cualquier caso, esta mutación presenta enormes desafíos de seguridad.

La desarticulación y judicialización de estas redes resulta muy compleja. No solamente necesita de un sustancial esfuerzo de inteligencia, sino que también obliga a contar con jueces y fiscales especializados protegidos de las amenazas de los terroristas.

Entre tanto, los vínculos de las Farc con las Bandas Criminales Emergentes (Bacrim) están dando un respiro financiero al grupo. De hecho, alianzas como las que vinculan al Bloque Noroccidental de la guerrilla con la banda de 'Los Rastrojos' o al Frente 43 con el grupo criminal de Pedro Oliveiro Guerrero, 'Cuchillo' han permitido a la organización mantener activas sus redes de tráfico de droga. De este modo, la conexión con las Bacrim se ha convertido en una pieza clave de la infraestructura logística de las Farc. Un hecho que pone de relieve cómo la derrota de la guerrilla necesita de una estrategia efectiva contra las bandas al servicio del narcotráfico.

De este modo, la larga guerra del Estado contra las Farc está a las puertas de una nueva etapa. Más allá de la previsible escalada durante el periodo electoral, lo cierto es que las Farc están en trance de sufrir un cambio esencial. Frustrado su sueño de construir un ejército irregular, la organización está mutando hacia un conjunto de redes clandestinas conectadas al narcotráfico que apuestan por el terrorismo como única herramienta para compensar su debilidad. Se trata de un enemigo más pequeño; pero que todavía conserva una enorme capacidad de desestabilización. Este es uno de los principales retos de seguridad que tendrá que confrontar el nuevo gobierno de la república.

*Profesor de la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes y Director del Área de Análisis del Grupo Triarius

martes, febrero 09, 2010

LA U Y LA CONSULTA CONSERVADORA


Sobre una pregunta para debate en LA ESCALERA:

¿Es el partido conservador propiedad de Andrés Pastrana como para que diga que no se le entregará a nadie?

RAFAEL GUARÍN

La respuesta es NO.

La época de los “dueños de los partidos”, los jefes naturales, finalizó en 1970 cuando en la convención conservadora Evaristo Sourdis enfrentó a Misael Pastrana Borrero para obtener la candidatura presidencial.

Las palabras del expresidente Andrés Pastrana se dan en el marco de la consulta conservadora en la que se está afirmando que el Partido de la U participaría en apoyo de Andrés Felipe Arias.

La cuestión es que la intervención abierta de un partido extraño, como es el de la U, en la consulta es una burla al funcionamiento democrático del partido conservador.

En realidad estaríamos en una reedición de la escogencia del candidato conservador en 1970. Lo eligió la convención liberal.

Es absurdo que ciudadanos ajenos al partido conservador terminen escogiendo el candidato de ese partido.

Por eso, aunque Andrés Pastrana no es el dueño del Partido Conservador, tiene todo el derecho y la razón para reclamar que la U no meta la mano y rechazar que a través de Andrés Felipe Arias se termine entregando el Partido al servicio de la candidatura de Juan Manuel Santos.

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sábado, enero 23, 2010

REELEGIR A URIBE, PERO NO AL GOBIERNO




RAFAEL GUARÍN
22 de enero de 2009
SEMANA.COM

Aún hay republicanos que se lamentan de no haber podido realizar gran parte de su proyecto político en la era de Ronald Reagan. En una tertulia en Madrid, una de las personas que participó en la redacción de su programa en materia de seguridad me dijo que habían ganado las elecciones pero perdido el gobierno. ¿Cómo así? Sí, me contestó. A pesar de que Reagan derrotó a Jimmy Carter, la burocracia proveniente de esa administración terminó manejando los hilos del poder, que muchas veces no están en la cúpula de los organismos estatales, sino en los mandos medios.

A pesar de sus siete años de ejercicio, a Álvaro Uribe le está ocurriendo algo parecido. Desde hace tiempo varias de las instancias gubernamentales tienen su propia agenda y muchas veces chocan con los conceptos del propio presidente. Por ejemplo, una de las ministras del despacho es enemiga jurada de un nuevo periodo de su jefe y dicen, en los pasillos de la propia Casa de Nariño, que uno de los viceministros es la mano oculta detrás de los editoriales de periódicos internacionales que desaprobaron una nueva reelección. ¿Qué tal eso?

La inamovilidad de varios funcionarios los ha convertido en emperadorcitos de ministerios e institutos, al tiempo que la certeza de que Uribe no echa a nadie les da absoluta tranquilidad. Esa inercia y “baratarias” de poder, favorecen que pululen servidores públicos de libre nombramiento y remoción que no solo no comparten las políticas gubernamentales, sino que son obstáculos y auténticos opositores, cuando no simplemente ineptos. ¡Absurdo!

La consecuencia de esto es desastrosa. Solo un ejemplo: A pesar de la diligencia de Fabio Valencia Cossio y de sus buenos resultados, es incomprensible que el Ministerio del Interior disponga de esquemas de seguridad hasta para ex guerrilleros, incluidos algunos que siguen delinquiendo, camuflados en el “Programa de Desmovilización”, mientras se los niegan a defensores de derechos humanos y dirigentes sociales que coinciden con la Política de Seguridad Democrática y que denuncian a las Farc.

Al parecer para quienes respaldan al gobierno o denuncian el terrorismo está vedado garantizar su seguridad. La consecuencia es mortal: Manuel Moya y Graciano Blandón, líderes de las negritudes en Curvaradó, fueron asesinados por las Farc mientras esperaban a que el gobierno al que apoyaban los protegiera. Las Farc cumplieron la amenaza. Igual está sucediendo con dirigentes sindicales que se convirtieron en objetivo militar de la guerrilla. Nada ha valido para que se les proporcione el amparo necesario.

¿Estarán esperando los flamantes mandos medios del Ministerio del Interior que los maten? ¿Quién es el responsable en esa cartera de tan craso e inexcusable indolencia? Esa curiosa pasividad es cómplice del miserable asesinato de Jairo Rey, Presidente de SINALTRAIFRU, quien cometió el grave crimen para las Farc, con los masacrados Moya y Blandón, de defender en Estados Unidos el TLC.

Todo eso, para no hablar de funcionarios antiuribistas de la administración Uribe, de mando medio y mediocre, que persiguen a personas por tener un compromiso con las tesis del propio gobierno. ¡Ridículo, pero cierto! Ni para que comentar aquel caso en que un miembro de las Farc, actualmente desmovilizado, que trabajó directamente con Alfonso Cano, era responsable de un millonario proyecto en el Tolima, auspiciado por Acción Social. Ni de la infiltración de miembros del PC3 en los organismos del gobierno.

No hay duda que reelegir a Uribe es un reclamo mayoritario de los ciudadanos, pésele a quien le pese, pero las encuestas califican diferente a quienes lo acompañan en el gobierno. Mientras no haya una depuración y no se retome el control de los centros de decisión y operación, que hoy están en manos de individuos que conspiran desde adentro contra los esfuerzos del presidente y sus realizaciones, estaremos condenados a repetir, como mi amigo republicano, que ganamos la elección pero perdimos el gobierno. ¡Ojala el presidente se pellizque!








Nota: Para tristeza de algunos y contrario al equivocado “confidencial” de la Revista Semana, podrán seguir leyendo mis columnas de análisis político y seguridad en El Nuevo Herald de Miami.

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viernes, enero 22, 2010

EL RETO EXTERIOR DE PIÑERA




22 de enero de 2009


Publicado en El Nuevo Herald de Miami






RAFAEL GUARÍN

Culminó un ciclo en Chile. La victoria de Sebastián Piñera, a pesar de la alta favorabilidad del gobierno de Michelle Bachelet, es prueba de la exitosa consolidación de la transición democrática en ese país. No van a haber tantos cambios, como se pregonó durante la campaña electoral, por lo menos en el plano interno, pero sí se espera un nuevo enfoque en la política exterior.

Durante el gobierno de la Concertación se suscribieron múltiples acuerdos de libre comercio, al tiempo que se proyectó al país como punto de encuentro clave con Asia – pacífico, pero no se consiguió un puesto suficientemente relevante en el escenario hemisférico, por el contrario, su influencia palideció ante el protagonismo de Brasil y Venezuela.

La razón de ese papel secundario se debe, en parte, a la pasividad diplomática del Palacio de la Moneda en temas que agitan al continente. Los últimos años, más que avanzar hacia la tan mentada y mentida integración latinoamericana, la región se ha debatido en medio de una fuerte inestabilidad política, que ha llegado incluso a amenazar la paz y la seguridad internacionales. En esa situación, el gobierno Bachelet estuvo siempre del lado de quienes mantienen un doble discurso. Mientras proclamaba la defensa de la democracia y los derechos humanos, alentaba el ingreso de Cuba al Grupo de Río. Mientras condenaba el terrorismo y el crimen transnacional, se callaba ante las evidencias de apoyo de los gobiernos de Hugo Chávez y Rafael Correa a las Farc. Mientras decía defender el estado de derecho, admitía en su país apoyos públicos a las guerrillas narcotraficantes colombianas, que buscan aniquilar el imperio de la ley.

A pesar de ser referente en materia de modernización del Estado y de la economía, esa tibieza terminó relegando a Chile. La elección de Piñera es una oportunidad para que ese país renueve su liderazgo y asuma con decisión la defensa de la libertad, los derechos humanos y la democracia, ante la amenaza proveniente de organizaciones criminales y de gobiernos patrocinadores que, como el chavista, pretenden imponer un modelo autoritario a sus vecinos. También para que propugne por el fin de la dictadura castrista.

Tal parece que será el enfoque, a juzgar por las declaraciones del presidente electo: "Quiero decirlo con mucha claridad: esas diferencias (con Chávez) son profundas y tienen que ver cómo se concibe y practica la democracia, la forma cómo concibe el modelo de desarrollo económico y mucho más". Esa afrimación, más otras que mencionó en su discurso del domingo, relacionadas con su énfasis en la seguridad y el combate al narcotráfico, evidencian que con Piñera no va a ser lo mismo que con la presidenta saliente.

Esto para la revolución bolivariana significa no tanto perder un aliado, sino ganar un gobierno que levantará la voz contra sus excesos, con lo cual Chávez comienza a perder el principal activo que ha tenido para expandir su proyecto: la pasividad y la tolerancia en la región.

Además, es conocido que Piñera está más cerca de Alán García, Álvaro Uribe y Felipe Calderón, promotores de la democracia liberal y la economía de mercado, con lo cual se abre paso un nuevo equilibrio de fuerzas que afectará gravemente a Chávez y sus aliados, al tiempo que servirá para neutralizar los factores que han propiciado vientos de guerra.

Finalmente, con la decisión del pueblo chileno y, probablemente, con un nuevo gobierno de centro derecha en Brasil, a la gravísima crisis interna se sumará para Chávez un cambio de condiciones que limitara su acción y supondrá un estancamiento y retroceso en los planes del socialismo del siglo XXI. Ciertamente, para el teniente coronel el 2010 no comenzó bien.

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jueves, enero 21, 2010

AHORA EN LA ESCALERA


A partir del miércoles 20 de enero estaré en el programa radial LA ESCALERA con Guillermo Diaz Salamanca y Edgar Artunduaga:



Rafael.

sábado, enero 16, 2010

Al-Qaeda, entre la dinámica paquistaní y la tentación virtual (ARI)

Osama bin Laden


REAL INSTITUTO ELCANO
ARI 4/2010 - 15/01/2010


Jean-Pierre Filiu

Tema: Los sitios yihadistas de internet constituyen hoy en día el principal vector de reclutamiento y de radicalización en las sociedades occidentales, suponiendo una amenaza contra el orden público que debe tenerse plenamente en cuenta.

Resumen: Al-Qaeda vive actualmente uno de los momentos más difíciles de sus veintiún años de existencia. En efecto, se encuentra sumida en una crisis profunda en el conjunto del mundo árabe, especialmente por motivo de la pérdida de las bases territoriales de su rama iraquí. Bin Laden y sus dirigentes, refugiados en las zonas tribales paquistaníes que vieron nacer la organización en agosto de 1988, han decidido jugárselo todo a la carta de la ofensiva revolucionaria de sus aliados yihadistas contra el régimen de Islamabad. La provocacion terrorista de Navidad en Detroit intentaba distraer a Estados Unidos con Yemen, para aliviar la presion sobre “al-Qaeda-central”. Al tiempo que moviliza la mayor parte de sus recursos materiales en el escenario paquistaní, al-Qaeda realiza una desmesurada inversión en el espacio virtual de internet, donde sigue disfrutando de una considerable libertad de movimiento. Los sitios yihadistas de internet constituyen hoy en día el principal vector de reclutamiento y de radicalización en las sociedades occidentales, suponiendo una amenaza contra el orden público que debe tenerse plenamente en cuenta.

Análisis: Al-Qaeda, fundada en agosto de 1988 al oeste de Pakistán, esperaba que su vigésimo primer aniversario coincidiera con un nuevo lanzamiento estadounidense de la “guerra global contra el terrorismo” y apostaba por un recrudecimiento del conflicto iraquí, e incluso por un conflicto abierto con Irán. Sin embargo, la victoria de los demócratas en Estados Unidos detuvo esta escalada militar, al tiempo que el presidente Obama tendía la mano a los países musulmanes del antiguo “eje del mal”, con el fin de aislar con mayor eficacia al objetivo de al-Qaeda. Este giro estratégico desestabilizó la organización de Bin Laden, y más aún con la debilitación de su rama iraquí, al tiempo que sus ramas magrebí y saudita-yemení no consiguen recobrar el aliento. Los dirigentes de al-Qaeda, hoy en día refugiados en las zonas tribales que vieron nacer a la organización en verano de 1988, se encuentran desde entonces tentados a adoptar una lógica paquistaní.

Dinámica de supervivencia paquistaní

Este regreso a los lugares exactos de la fundación clandestina de “la Base”, traducción literal de al-Qaeda, no es el fruto de un proceso lineal y planificado, sino la consecuencia de una serie de acontecimientos con los que Bin Laden y sus seguidores han tenido en el fondo poco que ver: entre 1991 y 1996 era Sudán el país que constituía el centro del entramado de al-Qaeda y de su yihad global, y fue la expulsión de Bin Laden de Jartum la que le condujo hacia los confines pastún, en la frontera entre Pakistán y Afganistán; en diciembre de 2001 fue el fracaso de la ofensiva estadounidense de Tora Bora lo que permitió que al-Qaeda escapara a la caída del régimen talibán y se refugiara en territorio paquistaní, al otro lado de la frontera; en marzo de 2003, gracias a la invasión de Irak por parte de las tropas estadounidenses, al-Qaeda se asentó en el centro de Oriente Próximo, aunque fue la resistencia de los movimientos locales la que complicó su existencia en el mundo árabe unos años después.

Al-Qaeda perdió así la base territorial que tuvo en su día en la provincia iraquí de Anbar, situada al oeste del país, en la frontera entre Siria, Jordania y Arabia Saudí, aunque sus redes, aún activas en los alrededores de Mosul, siguen conservando una increíble capacidad perturbadora en la capital, Bagdad, así como en otras ciudades. La organización “al-Qaeda en la Península Arábiga” ha sido erradicada del territorio saudí y se ha visto obligada a replegarse en refugios yemeníes con una capacidad de proyección contra el régimen de Riyad debilitada. En lo que respecta al Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC) en Argelia, su cambio de nombre en enero de 2007 por la denominación “al-Qaeda en el Magreb Islámico” no ha aumentado demasiado su potencial de proyección transfronteriza, a pesar de las incursiones, los secuestros y los atentados perpetrados de manera esporádica por las redes yihadistas en tierras del Sahara.

Al tiempo que promueve una operación antioccidental de alto impacto a través de sus diferentes filiales, la dirección de al-Qaeda, denominada “al-Qaeda central”, se ve forzada a depender cada vez más de sus propios recursos. Su último intento de atentado grave en los países occidentales se remonta al verano de 2006, cuando se produjo el desmantelamiento en Gran Bretaña de un “complot transatlántico” con el que se pretendía reproducir el horror ocasionado con los atentados del 11 de septiembre a través del secuestro coordinado de una decena de aviones comerciales que tenían como destino Estados Unidos. Los artífices de esta conspiración y de otras ofensivas terroristas abortadas en Europa en los últimos años tienen su centro de operaciones en las zonas tribales paquistaníes. Visto que los diferentes complots terroristas concebidos para “castigar” a Dinamarca por la publicación de las caricaturas del profeta Mahoma habían fracasado, un militante saudí de al-Qaeda perpetró un atentado suicida contra la Embajada de Dinamarca en Islamabad en junio de 2008.

Aunque “al-Qaeda central”, con sus dos o tres centenares de activistas, no constituye más que una minoría entre los miembros de al-Qaeda de todo el mundo (entre 1.000 y 2.000), representa el polo neurálgico de la organización, el núcleo del que emanan consignas, directrices y propaganda, especialmente a través de la vía privilegiada de internet. La sumisión personal a Osama bin Laden, en calidad de fundador y dirigente indiscutible (en cuanto incuestionable) de la organización, acentúa la dimensión estratégica del destino de “al-Qaeda central” para el conjunto de la yihad global. Sin embargo, los reveses infligidos a al-Qaeda en el mundo árabe obligan a la cúpula de la organización a consagrar mucha más energía y recursos para garantizar su propia supervivencia, obsesión que se trasluce tanto en las declaraciones más recientes de Bin Laden, como en las de su lugarteniente egipcio, Ayman al Zawahiri.

Al-Qaeda se encuentra actualmente vinculada al conflicto afgano en unas circunstancias que recuerdan a las de su fundación. No ejerce en 2010 más presión de la que ejercía en 1988 sobre el destino de las armas en Afganistán, donde los seguidores de Bin Laden no superan un centenar, según fuentes estadounidenses. Aún así, la propaganda de al-Qaeda acerca de las proezas militares de sus militantes es inagotable y no cabe la menor duda de que cualquier revés que sufra la coalición occidental en Afganistán se vería magnificado por la organización de Bin Laden, al igual que lo fue en su momento la retirada del Ejército Rojo. Esta manipulación mediática de la temática afgana por parte de al-Qaeda no tiene ningún vínculo directo con su implicación concreta en el futuro de Afganistán, con o sin la OTAN. Porque, al igual que en 1988, las prioridades de al-Qaeda están en otro lugar, están concebidas para llevar el terror revolucionario al mismo meollo del mundo musulmán. Y el objetivo estratégico de al-Qaeda en 2010 no es Afganistán, sino Pakistán.

Bin Laden ha decidido, en efecto, apostar la mayor parte de la energía y de los recursos de su organización por el éxito de la ofensiva terrorista lanzada contra el Gobierno de Islamabad por los aliados paquistaníes de al-Qaeda, ya se trate de talibanes pastunes, desde zonas tribales, ya se trate de grupos yihadistas, asentados en Penjab y en el resto del país. Al-Qaeda hace un llamamiento a la caída de la República Islámica de Pakistán y al asesinato de sus dirigentes, acusados de haber “apostatado” del islam para traicionarlo aún más. Asemeja a los gobernantes paquistaníes con la Norteamérica mancillada, al igual que identificaba en 1989 al régimen procomunista de Kabul con los “infieles” rusos, incluso después de la retirada del Ejército Rojo. Esta artimaña propagandística permite mantener la presión militante en la cámara de resonancia de los sitios web yihadistas, con el fin de designar un objetivo “infiel” que reemplace a los musulmanes efectivamente abatidos, eliminados o asesinados por al-Qaeda.

La vehemencia presente en esta retórica belicista no debe enmascarar el profundo desconcierto de Bin Laden y de su organización. Hoy en día “al-Qaeda central” lucha por su supervivencia en Pakistán, en esas zonas tribales que tanto le han servido de santuario, pero que podrían fácilmente convertirse en una trampa. El motivo de que al-Qaeda busque con tanta virulencia un recrudecimiento de la guerra civil en Pakistán, incluso una crisis regional que afecte a la India, reside en su pretensión de aflojar el torno que la atosiga en sus refugios fronterizos. Por el contrario, la pesadilla de Bin Laden y de al Zawahiri es la búsqueda de la reconquista terrestre emprendida a mediados de octubre en Waziristán del Sur por el ejército paquistaní y vinculada al bombardeo aéreo de los refugios yihadistas por los aviones teledirigidos de la CIA. También en este sentido se riza el rizo en lo que respecta a al-Qaeda, máquina de guerras civiles en el seno del islam, cuyo adversario más temible es ahora el brazo militar de la República Islámica de Pakistán.

La tentación virtual

Internet sigue siendo el último lugar en el que al-Qaeda puede desarrollar sin trabas su estrategia terrorista. Bin Laden y sus allegados dan vida desde su santuario paquistaní a una serie de sitios web afiliados para difundir sus llamadas al asesinato y sus consignas operativas. Esta propaganda del homicidio debe tomarse al pie de la letra. Así, el 5 de agosto de 2009, Ayman al Zawahiri acusó a Francia de ser “enemiga del islam”… desde la expedición de Bonaparte a Egipto en 1798. Tres días después, un kamikaze mauritano intentó volar la Embajada de Francia en Nuakchot en un atentado, afortunadamente, frustrado. En lo que respecta a al-Qaeda en el Magreb Islámico, depende en gran medida del acceso a los sitios web yihadistas, facilitado por su sumisión a Bin Laden, y debe la mayor parte de su influencia a su líder (emir), Abdelmalek Drukdel.

Los dirigentes de al-Qaeda consideran que la “yihad mediática” constituye la mitad de la yihad propiamente dicha y otorgan una importancia fundamental a su actividad propagandística, esencialmente desarrollada a través de internet. Han creado una estructura de producción audiovisual propia llamada As Sahab (que se traduce como “Las Nubes”), que lanza cada dos o tres días documentales originales en los que se alternan sermones políticos y escenas bélicas. Las últimas elecciones legislativas alemanas se vieron acompañadas de una verdadera ofensiva virtual y al-Qaeda movilizó a sus reclutas germanófonos para amenazar a la RFA con la toma de represalias en caso de que renovara su compromiso en Afganistán.

En términos generales, esta ciberyihad permite a al-Qaeda sustentar la ilusión de su omnipresencia en todo el planeta, nutre su prestigio militante y sus capacidades de reclutamiento. También permite a Bin Laden obtener la fidelidad de grupos locales, tanto en Argelia como en Somalia, que acceden como contrapartida a la cámara de resonancia de la yihad global. Este flujo de mensajes e intercambios facilita la estructuración de una red muy concreta de colaboraciones hasta ahora improbables, de manera que, por ejemplo, la diatriba anti francesa lanzada desde Pakistán por un agitador egipcio puede conllevar el cruento sacrificio de un extremista mauritano, a unos cuantos miles de kilómetros de allí.

Bin Laden y sus allegados utilizan internet para compensar su ausencia de legitimidad islámica y para promover su propio culto a la yihad por la yihad. Reducen la extraordinaria riqueza del Corán a unos cuantos versos, siempre los mismos, citados una y otra vez y fuera de su contexto. La secta virtual de al-Qaeda encuentra en la red su vector preferencial de acceso a nuevos simpatizantes, pone sus esperanzas en la deficiente cultura religiosa de éstos para imponer sus tesis agresivas y apuesta por la alienación social, incluso por el exilio interior, de dichos simpatizantes potenciales para fomentar en ellos la violencia física. Internet representa asimismo una herramienta formidable para hacer públicas las técnicas terroristas.

Los obstáculos que dificultan la neutralización de esta amenaza virtual son numerosos y conocidos. Los proveedores de acceso a internet y los defensores de las libertades temen la imposición de cualquier tipo de restricción que, según ellos, crearía un precedente peligroso. Los problemas que plantea la codificación de estas medidas de control en una norma jurídica nacional o internacional son incuestionables. El objetivo se encuentra, sin embargo, bien definido: los sitios web directamente vinculados a al-Qaeda se cuentan con los dedos de una mano y censurarlos no plantea problemas técnicos insuperables. Así, en el octavo aniversario de los atentados del 11-S, dichos sitios quedaron fuera de servicio a través de una intervención discreta, además de eficaz. Con esta medida se consiguió que el mensaje de celebración de Bin Laden fuera difundido con varios días de retraso, por lo que su eco quedó amortiguado.

Hoy en día el reto consiste en que dicha neutralización, hasta ahora puntual, de los sitios yihadistas que absorben una parte considerable de los recursos humanos y materiales de al-Qaeda, se convierta en una neutralización permanente. Además de que los extremistas no podrán destinar a otras acciones subversivas los recursos que empleen para proteger o reprogramar un sitio web dirigido a un sector en concreto, cualquier trastorno ocasionado en las redes virtuales debilitará al conjunto de la mecánica terrorista. Aún así, por último sigue quedando el riesgo, ciertamente ínfimo pero en ningún caso nulo, de que los hechizos asesinos de Bin Laden y sus cómplices acaben convenciendo a algún internauta aislado para que pase a la acción terrorista.

Detroit y Khost

Internet aparece como determinante en los dos complots que han subyugado la actualidad internacional a fines de diciembre de 2009. Fue mediante la red como Umar Faruk Abdulmuttalab recibió el encargo de transportar pentrita en un vuelo con destino a Estados Unidos, en lo que fue una tentativa de atentado felizmente abortada. Ha sido a través de Internet como “Al Qaeda en la Península Arábiga” ha reclamado la autoría de dicha provocación, en un evidente intento por suscitar una intervención directa de Estados Unidos en Yemen. Osama bin Laden y sus seguidores buscan de este modo abrir un nuevo “frente”, en un momento en el que la retirada americana de Irak pone fecha límite a su presencia en este país. Esperan que una implicación de Estados Unidos en Yemen desestabilice a los regímenes yemení y saudí, a los que el terrorismo de al-Qaeda ha sido incapaz de agitar. Ante esta maniobra, el asesor religioso del Rey Abdalá de Arabia Saudí ha reaccionado decretando la implicación en al-Qaeda como incompatible con el Islam. Pero la organización de Osama bin Laden continúa diseminando en la red el dogma de su secta virtual.

Internet se encuentra también en el centro del atentado de Khost, el 30 de diciembre de 2009, que dejó sin cabeza la base de la CIA encargada de seguir la pista de al-Qaeda. El kamikaze, que los servicios jordanos creían haber “retornado” en beneficio de sus homólogos norteamericanos, no había renunciado nada a su fidelidad a Osama bin Laden. Proclamaba de hecho sus conviciones yihadistas en Internet, donde intervenía a menudo bajo el seudónimo de Abú Duyana al-Khorasani. Los oficiales que lo trataban cometieron la falta de no tomar en serio estas amenazas virtuales, creyendo que su “fuente” cultivaba así su “cobertura”. Pero la “cobertura” era tal y bien sincera, y el agente doble grabó junto al jefe de los talibanes paquistaníes un vídeo en el que reclamaba por anticipado la autoría de su atentado suicida. “Al-Qaeda central” ha difundido este documento en Internet, gran instrumento de consolidación de entramados terroristas, exaltando asimismo la alianza entre Osama bin Laden y los talibanes paquistaníes.

Conclusión: Al-Qaeda continúa representando una amenaza para la seguridad europea que depende, poderosamente, tanto de la dinámica paquistaní como de la referida tentación virtual. El complot desmantelado en enero de 2008 en Barcelona es prueba de la peligrosa vinculación de las redes de al-Qaeda con sus aliados paquistaníes ante la perspectiva de un atentado grave en suelo europeo. La ciberyihad representa una de las principales armas con las que cuentan los partidarios de Ben Laden para reunir y movilizar elementos susceptibles de generar de nuevo el terror de masas en los países europeos. La sensación de lejanía del conflicto paquistaní y el aspecto ilusoriamente inofensivo de internet no deben inducir a error, ya que la capacidad de reanimar la yihad global en Europa depende ampliamente de la evolución de al-Qaeda en estos dos planos. La reciente focalización en Yemen no debe hacernos olvidar estos hechos esenciales del enfrentamiento en curso.

Jean-Pierre Filiu
Profesor asociado en el Instituto de Estudios Políticos de París