viernes, mayo 02, 2008

DISOLVER EL URIBISMO

Capitolio Nacional. Sede del Congreso de Colombia.
Foto tomada de http://www.elturbion.modep.org/

Publicado en Semana.com - 2 de mayo de 2008

RAFAEL GUARÍN

El problema no es Uribe, es el uribismo. Así parece que lo perciben los ciudadanos. El creciente repudio a los miembros de la coalición de gobierno comprometidos con los narcoparamilitares, contrasta con la favorabilidad del Presidente. Después de la crisis internacional de marzo pasado ascendió a 84% y se acaba de revelar una encuesta, en que el 68% dice que votaría por él, si se presentara en las próximas elecciones presidenciales.

La verdad es que los congresistas y los partidos denominados “uribistas” siempre han sido más una carga que otra cosa. En 2002, fue mayor el beneficio que obtuvieron los que a última hora apoyaron a Uribe, que el conseguido por la campaña presidencial. En 2006 se repitió la historia. El Partido Conservador, la U, Cambio Radical y pequeñas colectividades como Convergencia Ciudadana, Colombia Democrática, Colombia Viva y Alas Equipo Colombia, han servido más para mantener y profundizar viejos vicios de la política, que para respaldar la gestión gubernamental.

Es increíble que un gobierno con esos niveles de apoyo ciudadano esté en una inmensa soledad. En el Congreso son contados quienes son capaces de defender medianamente una tesis del gobierno, en cambio, son más los que levantan argumentos desde la oposición. Junto a los vínculos con el paramilitarismo, campea la mediocridad en las toldas parlamentarias uribistas.

En los partidos de la coalición no existen liderazgos políticos que orienten la actividad legislativa. La bancada uribista es una ficción burocrática, pero no una fuerza política. A las evidentes limitaciones conceptuales de muchos de sus integrantes, se suma la ausencia de inquietudes programáticas y el consabido afán individualista. Pareciera que el “sálvese quien pueda” fuera el único factor dominante en la coalición. Quienes suelen proponer, lo hacen preferentemente buscando registro mediático y no pensando en sus propios partidos o en un proyecto político.

Da grima ver los debates de control político. La mayoría de los que se dicen uribistas se destacan por su falta de preparación y compenetración con las políticas de la administración que respaldan. Ni siquiera ante la amenaza farchavista, el acuerdo humanitario o la implementación de la política de seguridad democrática, surgen planteamientos o sugerencias de esos partidos.

Para colmo de males, la presidenta del Congreso, Nancy Patricia Gutiérrez, de Cambio Radical, y el presidente del Partido de la U, Carlos García, justa o injustamente, están en capilla con destino al Buen Pastor o la cárcel la Picota. Vargas Lleras no aparece. Los otros jefes de los partidos de la coalición están investigados: Habib Merheg, Mario Uribe, Álvaro Araujo, Ciro Ramírez y Alberto Gil.

Pero la indiscutible crisis de legitimidad de los partidos políticos, que afecta la credibilidad del Congreso, no llega a la Casa de Nariño. La razón de un apoyo tan alto al Presidente probablemente obedece a la combinación de una legitimidad de tipo carismático y una basada en el rendimiento. En términos de Max Weber, los ciudadanos reconocen en Uribe cualidades extraordinarias o excepcionales, lo que no es extraño, si se compara con Andrés Pastrana o Ernesto Samper. Al igual, siguiendo al profesor Joseph Valles, es consecuencia de que “funda su legitimidad en el resultado de sus propias actuaciones”.

Lo evidente es que el gobierno está solo y en el gobierno mismo Uribe también. No hay quien lidere la bancada si no es Uribe, prácticamente no hay quien responda los ataques externos que no sea Uribe, tampoco, a la oposición. El gobierno es Uribe y eso, que tantas emociones despierta, resultará fatal cuando no esté.

En parte, es responsabilidad de un liderazgo muy fuerte en cabeza del Presidente, pero ante todo, de la incapacidad de los partidos de la coalición, igual que de la ineptitud del Partido Liberal y el Polo Democrático para generar nuevos liderazgos. Durante la crisis desatada con la muerte de Raúl Reyes, nadie, absolutamente ninguno de los que aspiran a sucederlo y se encuentran fuera del gobierno, respaldaron al Presidente. Muchos quieren aprovechar su popularidad sin hacer gasto alguno.

Por el lado del Partido Liberal la situación no es muy distinta. Finalmente, se disputa con el Partido Conservador la paternidad de los parapolíticos, hoy declarados uribistas. El Liberalismo tiene once parlamentarios y cuatro de sus gobernadores, elegidos en 2003, judicializados por relaciones con las AUC. Del Polo Democrático, con seguridad, pronto sabremos, apenas la Corte Suprema de Justicia y la Fiscalía comiencen a investigar políticos y “personalidades” cómplices de las FARC.

Así las cosas, ¿para qué sirve tener las mayorías en el Congreso? ¿A cuento de qué el Presidente asume el desgaste político de los miembros de su coalición de gobierno? ¿Más que aliados, los partidos uribistas son un obstáculo para que el gobierno pueda derrotar el crimen, la pobreza y la corrupción? ¿No será mejor adelantar las elecciones de Congreso? ¿Avanzar hacia una Asamblea Nacional Constituyente?

Uribe debería proclamar la disolución del uribismo parlamentario. El uribismo ciudadano sigue existiendo y siente que los parapolíticos, que usufructúan la imagen del Presidente, no sólo no los representan sino que lo afectan gravemente. Si el Presidente quiere salvaguardar su legado y que se reelija la seguridad democrática, debe promover que en las próximas elecciones no haya más partidos, aliados del crimen, asaltando su popularidad. El mejor camino es que desaparezcan, de una vez por todas, las corruptas colectividades uribistas y que surjan nuevas alternativas políticas, con capacidad de defender transparentemente una política de firmeza frente al terrorismo y de realización del estado social de derecho.
Vaya a la página principal del blog:

http://www.rafaelguarin.blogspot.com/

6 comentarios:

  1. Uribe es tan responsable como sus aliados en la crisis actual del pais. No puede ser que cuando algo sale bien, los creditos se los lleva el presidente y cuando no, entonces la responsabilidad es individual, es decir, con cara gana él y con sello pierden los demás.

    Uribe debe asumir la responsabilidad politica y usted como conocedor de la ciencia politica deberia saber que vamos mal, muy mal.

    Lo invito a leer mi último articulo, que explica precisamente el porqué de tanta popularidad de Uribe.

    www.andresgranada.blogspot.com

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  2. Rafael... ud está convencido que alguno del PDA está involucrado con las FARC. La verdad, del computador de las "maravillas" puede aparecer cualqueir cosa, y no creo que haya la posibilidad de empapar a alguien de la izquierda democrática con el grupo guerrillero. Empezando, como sabrá, ellos rompieron con su intento formal de pertenecer a la política con la UP.

    Saludo,

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  3. Excelente artículo, aunque me parece que se detiene ante el fenómeno de la persecución judicial contra el gobierno: en comparación con todos los intentos de enlodar a Uribe, con el caso de Yidis, etc., lo de la parapolítica es secundario, aunque abundan los testimonios de que muchos procesos son montajes increíbles.

    Lo cual no contradice el argumento central del artículo, que me parece valiosísimo: esos partidos no construyen ciudadanía ni ayudan a gobernar, sino que son lastres clientelistas y a menudo han tenido relaciones con criminales.

    El principal culpable individual de ese problema es Uribe, que podría haber promovido un partido del referendo de 2003 con bases doctrinarias y militancia no-clientelista. Él no cree en eso sino en los resultados prácticos, y lo más práctico en apariencia es el caudillismo. Se ha perdido una oportunidad de oro, aunque todo esfuerzo democrático en Colombia es frágil dada la hegemonía ideológica de la barbarie (la inmensa mayoría de los comentaristas que han estudiado en la universidad alguna carrera que pueda tener relación con la política son chavistas; aunque "inmensa mayoría" es demasiado vago, yo diría que casi todos).

    Lo de la Constituyente es llamativo, ¿por qué la piden los "liberales" y el PDA si al ser posible cambiar la constitución saldría algo menos conveniente para ellos que el galimatías del 91? ¿Por qué la rechaza tanta gente afín al gobierno, como Nieto Loaiza? Es cierto que los problemas no se resuelven cambiando las leyes, pero hay excesos (como lo relacionado con la "acción de tutela") que serían más difíciles con otro texto fundamental. En una sentencia increíble que parece redactada por Alfonso Cano, la CSJ basa su defensa del "delito político" (y proclama "altruistas" a los destructores del régimen legal en que esa corte reina) en que así lo describe la Constitución.

    La única respuesta que se me ocurre a ese misterio es que el PDA espera la ocasión de pasar por encima de las urnas para nombrar a los constituyentes, y que los amigos del gobierno en últimas ven peligrar sus puestos con una norma legal nueva. Es verdad que una constituyente genera inestabilidad, pero más que la que crea la Corte prometiendo beneficios a criminales presos para que acusen al presidente es difícil imaginar.

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  4. Andrès:

    Muchas gracias por su comentario. Creo que en apariencia vamos mal. Pero me parece que el hecho de que existan casi 70 congresistas judicializados, por vìnculos con los paramilitares, no es propiamente que vayamos mal, sino todo lo contrario: muy bien! Es que es muy positivo en la tarea de depurar la polìtica colombiana. Si sobre Uribe se encuentran pruebas de dichos vìnculos en un proceso judicial, tendrà que asumir la responsabilidad penal que le corresponde como cualquier otro ciudadano. Le agradezco la invitaciòn a su blog, lo visitaré inmediatamente. Reciba mi cordial saludo. Rafael.

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  5. Julian: Muchas gracias por su comentario.

    En el Polo hay ciudadanos que defienden la vigencia de la "lucha armada contra el Estado", aùn màs, que consideran que gracias a la violencia guerrillera se ha avanzado en los derechos humanos. Lo invito a leer: "Colombia: Guerra o Paz. De Carlos Lozano.

    Pero, ademàs, no se trata solamente de declaraciones literarias, sino de acciòn polìtica concreta a travès del PCCC.

    No hay que sorprenderse, las FARC no han renunciado a la combinaciòn de las formas de lucha. Tampoco sus socios en la legalidad.

    Reciba mi cordial saludo, Rafael.

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  6. Jaime: Muchas gracias por el comentario. Coincido parcialmente con usted. Frente a la Asamblea Constituyente, creo que el hecho de que haya sido propuesta por el Polo no exime a nadie de la necesidad de estudiarla como una opciòn. La realidad es que las reglas de juego actuales hicieron agua y que se requieren reformas que eviten que los partidos sean utilizados como extensiones de acciòn polìtica del terrorismo,sea de bandas que pretenden llamarse paramilitares, pero que son de autènticos narcos, o de guerrillas que nada en el mismo negocio.
    Esos asjustes constitucionales solo se pueden hacer a travès del congreso, un referendo y una constituyente. Los dos primeros no`parecen adecuados en estas circusntancias. No hay que olvidar el referendo de 2003.
    Ahora bien, cuando se tiene una favorabilidad superior al 80% no debe haber temor de enfrentar las urnas. Los que se deben preocupar son los liberales que enfrentarìan, seguramente, una segunda derrota ante el Polo.

    Reciba mi cordial saludo y gracias por visitar el blog.

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