ÁLVARO URIBE VÉLEZ
La paz es efímera y la violencia recurrente cuando se confunde perdón con impunidad.
Más inseguridad, más Farc y nula desmovilización individual.
Haber debilitado la seguridad por buscar el diálogo con el terrorismo ha producido llegar a la mesa con la Farc recrudecida, sin ánimo de cese de actividades criminales. De haber continuado con autoridad eficaz, reinserción generosa sin impunidad y política social para evitar el reclutamiento terrorista de los jóvenes, se habría mantenido el ritmo de desmovilización sin reemplazos que había en nuestro Gobierno y la Farc tendría no más de 1.500 o 2.000 personas. Se informa que hoy tiene alrededor de 8.000 personas; esta cifra muestra que llevamos dos años perdidos en seguridad. El actual proceso frena totalmente el estímulo a la desmovilización individual.
No negociar mientras haya violencia contra civiles, soldados, policías, infraestructura.
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