El gobierno colombiano pretende poner fin a 48 años de conflicto.
1) Cambio de estrategia y baja popularidad
El Presidente Juan Manuel Santos cumplió en agosto dos años de gobierno, con una popularidad de un 43,9%, muy distante del 80% con el que terminó su primer período. Además, el 69,3% de sus compatriotas reprueba su gestión en materia de seguridad, que dista mucho de la estrategia militar implementada por su antecesor, Alvaro Uribe, con quien también se distanció tras limar las asperezas con el mandatario venezolano, Hugo Chávez. A su vez, y dada la crisis internacional, se espera que la economía colombiana no crezca al ritmo de años anteriores. Fue en ese contexto que Santos reconoció este lunes que “se han desarrollado conversaciones exploratorias” con las Farc.
El analista Rafael Guarín afirmó que, de confirmarse los acercamientos, el presidente podría hipotecar su futuro político al éxito o fracaso del proceso. De darse el primer escenario, Santos no sólo le daría punto final a un conflicto que se apronta a cumplir 50 años, sino que también reforzaría la imagen de Colombia en el exterior.