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miércoles, marzo 27, 2013

STOP impunidad. Un "parrafito" para incautos



 
Imagen: http://armakdeodelot.blogspot.com


Rafael Guarín

La paz estable y duradera no se va a conseguir con engaños, ni autoengaños, tampoco con impunidad. Nada genera más desconfianza a los ciudadanos y a las propias FARC que tratar de edificar un “Acuerdo de Paz” sobre la base de promesas de impunidad que no se pueden asegurar. Ese es el camino escogido por el gobierno frente a la posibilidad de que la Corte Penal Internacional CPI conozca de crímenes perpetrados por la cúpula terrorista. 

viernes, marzo 06, 2009

DE LAS FARC AL POLO


Foto: www.elpais.com.co
Publicado el miércoles 4 Marzo 2009 en SEMANA.COM


RAFAEL GUARÍN

Imaginemos un momento que Carlos Castaño y Salvatore Mancuso hubieran enviado un mensaje público al Congreso de uno de los partidos de la coalición de gobierno o al Partido Liberal. ¿Cuál sería la reacción si además propusieran un acuerdo para cambiar el “régimen” y dicho partido no rechazara la amable invitación? ¿No sería una modalidad similar al Pacto de Ralito entre paramilitares y un grupo de políticos para “refundar el país”?

Pues fue exactamente eso lo que ocurrió la semana pasada con un mensaje del Secretariado de las Farc al Congreso del Polo Democrático Alternativo PDA. Luego de lanzar el infundio de que la Política de Seguridad Democrática es el obstáculo para la “convivencia”, la organización terrorista le señala a ese partido la necesidad de “acuerdos políticos que abran las puertas a un nuevo régimen con capacidad de cimentar la paz democrática”. En otras palabras, le proponen un “pacto” para derrotar la estrategia de seguridad en las urnas y abrirle paso a un gobierno que comparta los criterios farianos.

A pesar que los senadores Iván Moreno, Luis Carlos Avellaneda y Parmenio Cuéllar descalificaron tajantemente la carta de Alfonso Cano, el Congreso del PDA se abstuvo de pronunciarse. En realidad esas declaraciones sirvieron para ocultar que los delegados al Congreso evitaban abordar la propuesta fariana para no introducir un elemento que ahondara la fracturada unidad.

El secretario del Polo, Carlos Bula, sacó la versión que el tema estaba resuelto. Según él, era una “posición de principios” que no admite duda respecto a que ese partido está en contra del secuestro, el terrorismo y la combinación de todas las formas de lucha. Lo que no dijo Bula, es que para el Polo los soldados y policías no son secuestrados sino prisioneros de guerra, por tanto, que los miembros de la fuerza pública pueden seguir siendo raptados por la guerrilla conforme al derecho internacional, lo que no es otra cosa que la legalización del secuestro.

Se le olvidó también decir que desde el punto de vista del PDA las Farc no son terroristas sino un actor político con el cual se debe negociar y conseguir una “salida pacífica”, lo que implica que rechazar al terrorismo no es rechazar a las Farc. Y omitió reconocer que aunque en la retorica repudian la combinación de las formas de lucha, en la práctica el Partido Comunista Colombiano, que controla gran parte del Polo, defiende la “validez de la lucha armada”.

La razón del silencio institucional ante la carta de Cano es la misma que está detrás de los vientos de división que enmarcaron el Congreso del Polo. Los análisis redujeron la actitud de Lucho Garzón y Gustavo Petro a una derrota en el número de delegados, otros lo registraron como resultado de su afán de contemporizar con el “establecimiento”, pero más que esas razones lo que está en el fondo es la influencia que ejerce cada vez más las Farc en el PDA.

En septiembre pasado Petro dijo: “Hay una campaña soterrada de las Farc por sacar a Petro y a Lucho del Partido. Sería conveniente que todos los militantes del Polo no cayeran en esa trampa”. Nadie dijo nada. El repudio que ambos despiertan en sectores extremistas obedece a que descalifican la acción violenta y se niegan a concederle legitimidad a la guerrilla, mientras que los legitimadores de las Farc los acusan de uribistas, escudándose en los mitos farianos, la teoría de las causas objetivas de la violencia y la existencia de un supuesto “conflicto social y armado”.

Los agentes farianos, camuflados de dirigentes políticos y sociales, se mueven al interior del Polo y del Partido Liberal para ejecutar la estrategia planteada en diversos documentos internos. No hay que esforzarse mucho para saber la filiación política de Fensuagro y de Efraín Mendoza Gamba, “dirigente social” capturado en el campamento guerrillero del ‘Negro Antonio’. Según el Manifiesto de las Farc del 1 de octubre de 2007 el objetivo táctico es la “creación de una alternativa para el cambio, surgida de un Gran Acuerdo Nacional por la Paz” y un gobierno que “tome la decisión de regresar las tropas a sus cuarteles”.

Como lo señaló Petro, en la carta del Secretariado hay una “intención integral de incidir en la política del Polo Democrático”. Ante esa situación lo que se espera es un profundo y contundente rechazo del Partido como tal, no declaraciones aisladas de sus miembros. Si la izquierda no se blinda y deslinda sin ambigüedades del acecho terrorista y se depura de farcpolíticos, nunca llegará al poder. En ese propósito hay que estar del lado de Petro y de Lucho.

www.rafaelguarin.blogspot.com

jueves, diciembre 25, 2008

"LOS NUEVOS JACOBINOS"



SEMANA.COM / 24 de diciembre de 2008

Rafael Guarín

MADRID. La elección del nuevo Procurador dejó claro que en Colombia se puede emplear la hoguera por razones religiosas. Algunos columnistas, “analistas” y medios de comunicación erigidos en una nueva modalidad del inhumano Tribunal de la Santa Inquisición quisieron quemar vivo a uno de los candidatos por el pecado de ser un “extremista católico”, es decir, un católico practicante.

martes, diciembre 09, 2008

"LA ENCRUCIJADA URIBISTA"


Semana.com / 9 de diciembre de 2008

RAFAEL GUARÍN

El presidente Uribe ha enfrentado las más duras crisis. Desde la conspiración chavista, el escándalo de la parapolítica, la extradición de los paramilitares, el bombardeo en territorio de Ecuador, hasta la utilización guerrillera del “acuerdo humanitario” como táctica terrorista. Todas las cosas tienen un límite. El límite es el bolsillo de la gente. Si ya existía inquietud por el bajo crecimiento de la economía, lo ocurrido con DMG y las demás pirámides tiene visos de ser, además de una emergencia económica y social, una catástrofe política para el gobierno.

Las estadísticas recitadas con éxito desde los despachos públicos pierden automáticamente su encanto cuando los ahorros de cientos de miles de personas se pierden o se “frustra” su “mágico” enriquecimiento. El gobierno se mostró incapaz de explicar las medidas que adoptó, en una situación que no podía admitir errores. Los ciudadanos, que suelen ver en el Presidente un líder que los defiende, ahora lo ven en este tema como el causante directo de sus problemas.

Lo grave no es que tales acontecimientos puedan impedir la reelección de Uribe. En los pasillos de la Casa de Nariño, desde hace varios meses, es claro que el presidente ni siquiera está convencido de esa decisión. Lo realmente delicado es lo que está en juego. Al fin y al cabo los presidentes van y vienen, pero los problemas se resuelven, se mantienen o se agravan. Uribe no ha terminado la tarea ni la terminará de aquí a 2010 y la opinión pública no percibe a nadie que pueda hacerlo, con altas posibilidades de ser elegido.

A esto se llegó por descuido, exceso de confianza, falta de autocrítica, cierto autismo y excesiva personalización de la política gubernamental. El uribismo no tiene un partido, ha sido incapaz de fomentar liderazgos nacionales y dirigentes de relevo que aseguren la continuidad de la seguridad democrática, una vez finalice el mandato. Hoy estamos ante aspirantes que cobijados bajo el poncho del presidente pretenden mostrarse como opción, pero aún con su decidido apoyo están muy lejos de ser garantía de triunfo.

Para solo mencionar algunos. En el Partido de la U a Juan Manuel Santos no le vale la operación Jaque, la muerte de Reyes y de Ríos, tampoco que Manuel Marulanda reencarne y el ministro lo capture. A pesar de ser el más preparado de todos, es pésimo comunicador y hasta ahora incapaz de conectarse con los ciudadanos. A una candidatura interesante como la de Martha Lucía Ramírez las mayorías parlamentarias le quieren decretar la muerte súbita.

En Cambio Radical la cosa tiene también nombre propio. Germán Vargas Lleras es el mayor antiuribista, el primero en las filas de la burocracia y quien más goza de desconfianza en el gobierno. Dicen que se ufana en sus giras por los departamentos de que no le contesta el teléfono a Uribe.

En el conservatismo el Ministro de Agricultura, Andrés Felipe Arias, carece de la fuerza y el empuje que a su edad demostraba Bernardo Jaramillo (así lo mortifique la comparación). Su único merito es ser consentido del poder. Nohemí, con estupenda hoja de vida, carismática y buena imagen es una posibilidad interesante, aunque lleva casi siete años fuera de Colombia y está desconectada de las regiones. Carlos Holguín no despierta aún y Fabio Valencia resultó muy afectado por el escándalo de su hermano.

Sobre los demás partidos uribistas ni hablar. Más parecidos a sindicatos del crimen, están condenados a seguir alojando a sus miembros en la cárcel “La Picota”.

Otros candidatos hábilmente muerden la imagen positiva de Uribe al tiempo que su discurso es el preámbulo del desmonte de la política de seguridad democrática. Ahí están Ingrid Betancur y Sergio Fajardo. Ambos apuestan a llevar al país a la trampa de diálogo que las FARC ejecutan desde hace casi 30 años. Lo paradójico es que junto a Lucho Garzón, otro impulsador de ese desmonte, son los que más opción tendrían frente a cualquiera de los mencionados candidatos uribistas.

Ante tal vacío de liderazgo, ¿quién sostendrá la seguridad democrática? ¿Qué tipo de candidatura se debe buscar para que lo alcanzado en materia de seguridad y paz no se pierda? Es urgente que los distintos sectores de la sociedad comiencen a trabajar en un frente civil que promueva la preservación de dicha política, como conditio sine qua non para llegar a la Presidencia. No hacerlo es facilitarle a Cano y a Jojoy el cambio de escenario que pretenden construir a punta de “intercambios epistolares”, propaganda y acciones terroristas.

www.rafaelguarin.blogspot.com

viernes, octubre 24, 2008

QUEBRAR LA SEGURIDAD DEMOCRÁTICA

SEMANA.COM - Viernes 24 de Octubre de 2008

RAFAEL GUARÍN

Los paros y movilizaciones de las últimas semanas son parte de una estrategia orientada a quebrar la Política de Seguridad Democrática en las urnas. El gobierno tiene razón cuando afirma que hay un plan para desestabilizarlo y en que la mano de la guerrilla está metida en el clima de “agitación social”, pero parece enredado en cómo enfrentarlo.

A pesar de los duros golpes recibidos, el Secretariado de las Farc sabe que tiene capacidad de maniobra. Aún más, confía en que ciertos hechos, manejados hábilmente, pueden ser la antesala a una coyuntura favorable a su resurgimiento. Le apuesta a demostrar que el grupo armado ilegal no está derrotado y que únicamente la negociación podrá desactivar el “conflicto social y armado”. Desde su perspectiva, la paz se logrará con un nuevo gobierno que desmonte la seguridad democrática y esté dispuesto a otro proceso de diálogo, eso sí, a partir de que les reconozca cierta legitimidad, le quite la calificación de terrorista y conceda trato de organización política.

En ese contexto, el objetivo fariano a corto plazo es favorecer la elección de un gobierno que tenga esa agenda. Creen que lo pueden conseguir con terrorismo y utilizando, manipulando e infiltrando las movilizaciones ciudadanas contra el gobierno. Los recientes atentados quieren demostrar que su capacidad de hacer daño es significativa y, sin duda, se intensificarán en un intento por cambiar la percepción y la actitud de una sociedad que mayoritariamente se muestra dura contra el terrorismo. También para ejemplificar que después de diez años de Plan Colombia y ocho de Política de Seguridad Democrática el derrotado ha sido el Estado, mientras ellos mantienen la médula de su aparato bélico.

El otro frente es la vieja fórmula de combinación de todas las formas de lucha. Fue la “última proclama” de Marulanda en diciembre pasado: “es necesario utilizar las diversas formas de acción, movilizaciones con objetivos muy concretos, demandas al Estado por la paz, defensa de los derechos humanos, paros cívicos, denuncias de masacres y atropellos oficiales ante organismos competentes nacionales e internacionales etc.”. En ejecución de ese plan la guerrilla ha participado en la marcha del 6 de marzo (lo hicieron públicamente en cerca de una decena de países), el paro campesino de octubre de 2007, revueltas estudiantiles y en los mítines indígenas de la semana anterior. El Manifiesto de las Farc señala que hay que conseguir "la movilización del pueblo en acciones de calle y bloqueo de carreteras que paralicen el país”. ¡Cualquier parecido con la realidad no es pura coincidencia!

La directriz de Tirofijo fue clara. No sólo se trata de infiltrar, cooptar y aprovechar actos legítimos de protesta ciudadana, sino que “los cuadros farianos están obligados a conducir las organizaciones de masas bajo su dirección”. ¿A cuáles se refería? En sus términos, esto es “tan indispensable como las acciones armadas de Farc”.

No hay duda de la intención de la guerrilla de jugar un papel detrás de paros y protestas. Otra cosa es caer en el simplismo y creer que las Farc controlan todos los “movimientos sociales” y sindicar cualquier manifestación de descontento. Sería tan absurdo como negar que existen razones válidas para reclamos pacíficos o afirmar que la guerrilla tiene esa capacidad de convocatoria. ¡Si la tiene, apague y vámonos!

Quebrar la seguridad democrática le interesa igualmente a políticos y “dirigentes sociales” de la oposición, oportunistas unos, cómplices otros del terrorismo y muchos ingenuos, que no reparan en medios con tal de bajar a Uribe. Con la ilusión de beneficiarse electoralmente de esa tenebrosa estrategia contribuyen a la creación de un clima adverso que les permita llegar al poder en 2010, así sea sobre los hombros de la violencia fariana. El Polo, algunos sectores del Liberalismo y ciertos “movimientos sociales” están metidos de cabeza en esa lógica, a pesar que la inmensa mayoría de sus miembros desconocen lo que realmente sucede.

¿Cómo responder a ese desafío? Se debe trabajar en fortalecer la cohesión ciudadana frente al terrorismo. Es la única manera de no dejarse doblegar por las acciones violentas. Segundo, es indispensable mejorar la capacidad estatal de prevención de acciones terroristas y prepararse para gestionar situaciones de crisis generadas por futuros atentados. No se deben olvidar las mochilas bomba del 11 de marzo en Madrid y sus consecuencias en la decisión política del pueblo español. Del mismo modo, Colombia necesita urgentemente una legislación especial y un aparato judicial que permita desmantelar el entramado legal de las Farc, encubierto en facciones de partidos políticos, ongs, medios de comunicación y otro tipo de colectivos.

Pero lo más importante es que jamás haya exceso de fuerza y que las autoridades actúen con toda rigurosidad, siempre dentro del Estado de Derecho. Con mártires el terrorismo procura legitimar su existencia y los crímenes de lesa humanidad. Las Farc promueven acciones violentas en las manifestaciones con el fin de demostrar que hay un Estado terrorista ante el cual sólo se pueden tomar las armas y “resistir”. La lamentable muerte de indígenas, en enfrentamientos con la policía, lo único que hace es cumplir la agenda guerrillera, alimentar su falso discurso y darle oportunidad de confeccionar sofismas para la campaña de desprestigio y de guerra política que adelantan contra las instituciones democráticas.

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domingo, mayo 18, 2008

Los email secretos de la alianza farchavista


El siguiente artículo de la Revista Semana ratifica nuestras denuncias hechas en las columnas de El Nuevo Herald y Semana.com, respecto a la alianza farchavista: