Mostrando las entradas con la etiqueta ELN. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta ELN. Mostrar todas las entradas

jueves, febrero 21, 2013

Editorial de El Mundo: ¿Qué pasa con la erradicación?

No erradicar estimula que criminales continúen acabando la selva. Foto: Rafael Guarín. Frontera con Ecuador.

Editorial EL MUNDO. Medellín.

¿Qué pasa con la erradicación?
19 de Febrero de 2013

El país tiene derecho a saber si detrás de ese aflojamiento de los programas de erradicación hay un propósito deliberado -y absolutamente equivocado- de aclimatar eventuales acuerdos sobre materia tan delicada.

martes, febrero 12, 2013

Sigue asesinato de soldados.


 
El ELN y las FARC asesinaron el pasado lunes tres soldados e hirieron dos más en acciones en Arauca, Antioquia y Santander. 

miércoles, enero 30, 2013

Documento: Propuestas del ELN en materia minero energética

Foto: www.nuevamineria.com
Esto es lo que quiere negociar el ELN en materia energética con el gobierno de Juan Manuel Santos:

El ELN apuesta al secuestro para obligar a Santos a negociar

El grupo criminal ELN secuestró en días pasados  personas vinculadas a una empresa minera. En su momento el gobierno anunció que desplegaría un enorme operativo para conseguir la liberación de los secuestrados. Hasta el momento eso no ha sido posible. 


viernes, enero 18, 2013

VUELVE EL SECUESTRO MASIVO


Cinco personas fueron secuestradas en el sur del departamento de Bolívar, tres de ellos extranjeros, al parecer por el grupo terrorista del ELN en zona rural de Norosí, aunque en la región también delinque las FARC y las bandas criminales.

El secuestro masivo comprende dos peruanos, dos  y un canadiense que se desplazaban al momento de ser interceptados por la guerrilla. Los cinco son empleados de la compañia Geo Explorer.

Para procurar su liberación, el Ministro de la Defensa ordenó enviar un batallón de fuerzas especiales.

Según el periódico El Tiempo "fuentes militares precisaron que unidades especiales de la Quinta brigada apoyadas con helicópteros, veloces lanchas y hombres en tierra se desplegaron en la región para liberar a los secuestrados. También de la segunda división de Ejército. Hay despliege de tropas desde Bucaramanga y Barrancabermenja (Santander)".

miércoles, enero 09, 2013

La alianza FARC - BACRIM en el Pacífico


El periódico EL País de Cali publica hoy una entrevista con el vicealmirante Rodolfo Amaya encargado de la lucha en el pacífico contra el narcotráfico.El alto oficial relata cómo funciona la dinámica del cultivo, procesamiento y tráfico de estuperfacientes en esa región de Colombia.

Evidencia la alianza entre bacrim y FARC en el narcotráfico, que tanto niegan en La Habana la cúpula guerrillera. A diferencia del pasado cuando las estructuras de las AUC se enfrentaban con las FARC, lo que se observa en diferentes regiones, como Nariño o la frontera con Panamá, son alianzas y acuerdos alrededor del narcotráfico. 

Quienes dicen que el paramilitarismo se mantiene encarnado en las BACRIM olvidan que si bien también eran narcotraficantes, la confrontación con las guerrillas que caracterizaba a los grupos desmovilizados en 2003 - 2005 ya no existe.   

“Rastrojos y Farc se están aliando para sacar droga”, comandante Armada en el Pacífico


Tras la incautación de un semisumergible en alta mar, el vicealmirante Rodolfo Amaya, comandante de la Armada en el Pacífico, habla de la lucha contra el narcotráfico en esa región.

Por: Yefferson Ospina Bedoya / Especial para El País Miércoles, Enero 9, 2013
 

Apareció el sábado: un semisumergible de 15 metros de largo, tres de ancho y una capacidad para cargar cuatro toneladas de droga. El aparato estaba a la deriva, 60 millas náuticas lejos la desembocadura del Río Naya, en los límites entre Valle y Cauca. Adentro no había nadie. Los tripulantes tal vez escaparon ante la cercanía de las autoridades. O abandonaron la nave después de haber perdido el control en un recorrido de prueba. Quién sabe.

martes, enero 08, 2013

SIGUEN LOS ATENTADOS CONTRA OLEODUCTOS

Foto: atentado oleoducto San Miguel - Orito. http://miputumayo.com.co

El comienzo de 2013 no es bueno en materia de seguridad para el sector petrolero. Los antecedentes de 2012 fueron calamitosos, así el gobierno pretenda ahora que se trató de una situación bajo control.

lunes, enero 07, 2013

Carta de la MANE a "presos políticos".



En Colombia no hay presos políticos. Quienes así se reclaman son los integrantes de las FARC y el ELN. Lo que hay en las cárceles son individuos procesados y condenados no por ejercer la libertad de opinión o de conciencia, sino por crímenes de lesa humanidad, terrorismo, narcotráfico, extorsión, asesinato, violaciones, hurto y otros tipos penales llevados a cabo en el marco de las acciones de esas dos organizaciones.

domingo, octubre 14, 2012

ENCUENTRO DE VÍCTIMAS DE FARC EN FOTOS




RAFAEL GUARÍN

Se realizó este domingo el Encuentro Nacional de Víctimas de las FARC en la Plaza de Bolívar de Bogotá. Al evento asistieron víctimas del terrorismo, provenientes de diferentes partes del país. Aportaron fotografías, documentos y pruebas que demuestran que ese grupo violento mantiene secuestrados, no ha revelado el paradero de los desaparecidos y es el responsables de  crímenes atroces que compiten en ferocidad con los perpetrados por las AUC.

Participamos en el evento y tomamos las siguientes fotografías que revelan que las víctimas también cuentan y que la paz no puede conseguirse si se les revictimiza y desconoce.

lunes, octubre 08, 2012

DECÁLOGO DE LA IMPUNIDAD. La columna de Rafael Guarín en Semana.com



RAFAEL GUARÍN

8 de octubre de 2012
Semana.com

El gobierno del Presidente Juan Manuel Santos consiguió que el Congreso de la República reformara la Constitución con el llamado Marco Jurídico para la Paz. Ese acto legislativo es un marco de impunidad que revictimiza a los afectados por los crímenes de lesa humanidad y de guerra de las FARC, el ELN, las AUC y agentes estatales. En esa medida, es también un estímulo a la repetición de los crímenes y a la continuidad de la violencia.

viernes, enero 11, 2008

RODRIGUEZ CHACIN Y EL APOYO CHAVISTA A LAS FARC


"Ehh...en nombre del Presidente Chavez...estamos muy pendientes de su lucha. Mantengan ese espiritu, mantengan esa fuerza y cuenten con nosotros.

"Los guerrilleros de las FARC responden: "Bien...." "Para Servirles.." "Felicidades"

Por último, el Ministro o la persona que está a su lado (no se ve bien en el video) se despide:"Cuidense camaradas"..

martes, octubre 30, 2007

SÍ A LA JUSTICIA INTERNACIONAL

Publicado el martes 30 de octubre del 2007, EL NUEVO HERALD, Miami, Florida.
RAFAEL GUARIN

En noviembre del 2002 el Estatuto de Roma que crea la Corte Penal Internacional (CPI) y consagra su competencia frente a crímenes de lesa humanidad, genocidio y agresión entró en vigor respecto a Colombia, pero no con relación a crímenes de guerra. Se pensó que no acoger la cláusula 124 del estatuto, que aplaza hasta el 2009 la investigación y juzgamiento de esos delitos, obstaculizaría los procesos de paz. Ahora el presidente Alvaro Uribe sorprende con la propuesta de retirar dicha reserva.


Las consecuencias son diversas. Si bien el campo de maniobra con las guerrillas se restringe, no es mayor su impacto si se tiene en cuenta la ausencia de voluntad de paz de las FARC y la inexistencia de avances con el ELN. Además, la historia colombiana demuestra que recurrentes episodios de violencia se resolvieron a través de amnistías e indultos que terminaron por alentar nuevas oleadas delictivas.


Eliminar esa posibilidad y otras que buscan la impunidad a través de referendos, plebiscitos o asambleas constituyentes fortalece la justicia y deja a las guerrillas dos escenarios. El primero, aceptar que lo que llaman eufemísticamente la ''salida negociada al conflicto armado'' implica la observancia del artículo 3 común a los cuatro Convenios de Ginebra de 1949 y el Protocolo II de 1977, no realizar delitos de lesa humanidad y comparecer frente a tribunales nacionales y eventualmente ante la CPI.


En teoría el efecto disuasorio del Estatuto debe empujar a estos grupos a ese camino, pero a diferencia del ELN, que prácticamente está en una tregua no declarada, y de los paramilitares, hoy desmovilizados, que lo entendieron en su momento, los patrones de conducta de las FARC no permiten ser tan optimistas. Al comienzo de los diálogos con la administración Pastrana, Raúl Reyes señaló que ''mientras exista la confrontación es imposible humanizar la guerra'' y que ''cumplir el derecho internacional humanitario no sirve de mucho''. Eso no ha cambiado.


Una guerrilla que encerrada en sí misma no se siente derrotada, mantiene su retaguardia apoyada en el narcotráfico y confía en la combinación de todas las formas de lucha, es probable que prefiera arreciar la acción bélica, replicar masacres como la de los 11 diputados y asesinatos selectivos, similares a los cometidos recientemente contra cerca de treinta candidatos a cargos de elección popular.


Esa segunda opción es una ''salida sin salida''. De la corte ni siquiera un nuevo orden revolucionario los puede sustraer y exige una condición no factible: la derrota militar y política del Estado. Adicionalmente, arruinará su diplomacia, les representará aislamiento internacional y el merecido tratamiento de criminales en el exterior. Es el verdadero principio del fin.
Pareciera que a las guerrillas no les queda otra cosa que negociar tarde o temprano su sometimiento a la justicia, así se haga bajo el rótulo de un proceso político. Lamentablemente, esto exige una lógica diferente a la que tienen. Mientras tanto, su demencial acción impone mantener una política de firmeza que doblegue su voluntad de lucha y las obligue no sólo a desmovilizarse, sino a enfrentar la justicia.



Por otro lado, de la CPI no se excluyen los jefes de gobierno, congresistas, ministros, generales o comandantes de las fuerzas militares. Esto abre una ventana de oportunidad para que políticos vinculados con los narcoparamilitares, que hasta ahora sólo son acusados por concierto para delinquir y delitos electorales, respondan por complicidad en la ejecución de crímenes de lesa humanidad. No se debe olvidar que en varios casos las alianzas non sanctas coincidieron o estuvieron presididas de masacres en sus circunscripciones electorales.


La justicia colombiana no puede negarse a penalizar ejemplarmente a paramilitares y a sus colaboradores en las fuerzas armadas o en los sectores económicos. Tampoco al propio ex fiscal Luis Camilo Osorio, quien es investigado por el templo de la impunidad que es la Cámara de Representantes. Igual deberá suceder con los farcpolíticos y los cómplices del ELN. De lo contrario, bienvenida la justicia internacional.


Uribe sabe que la vigencia de la CPI y su decisión de acudir a esa instancia es en últimas un respaldo a su política de seguridad. También que el tiempo le dará la razón en que no se puede seguir justificando en nombre de supuestas causas políticas la barbarie y la violación masiva y sistemática de los derechos humanos.

domingo, julio 22, 2007

LA PAZ CON EL ELN

Publicado el el viernes 20 de julio de 2007, Nuevo Herald, El (Miami, FL)


RAFAEL GUARIN

Se retomaron las conversaciones en La Habana entre el gobierno de Alvaro Uribe y el Ejército de Liberación Nacional (ELN). De la ronda de diálogos se esperan hechos concretos que allanen el camino hacia la paz.

En 1988, por encima de las FARC se decía que ELN era la guerrilla de mayor preeminencia en Colombia, al punto que la revista Semana indicó que competía con Pablo Escobar en la calificación de ``enemigo número uno del país''.

Hoy el escenario es distinto. El punto de inflexión lo alcanzó a mediados de los años noventa cuando su adhesión a la teología de la liberación la inhibió de adaptarse a la acelerada degradación del conflicto y de convertirse, siguiendo a las FARC y las AUC, en un cartel del narcotráfico. El resultado fue una guerrilla empobrecida y marginal en lo militar que apuesta a la política. Ese camino comenzó, recuerda el analista Luis Eduardo Celis, con su propuesta de una ''convención nacional'' surgida en 1996 ante la crisis del gobierno Samper.

Pero la paz con ese grupo debe superar muchos obstáculos. El más significativo, posiblemente, es su opuesta interpretación. Mientras para Antonio García ''la negociación se eternizará tanto como se eternice la solución de los problemas del país'', que es igual a decir que sus acciones criminales no tendrán fin, el gobierno cree en una desmovilización y entrega de armas, sin mayores reconocimientos.

Conviene un punto intermedio. No se trata de legitimar la lucha armada, pero sí, con pragmatismo, estar dispuestos a reformas institucionales que además se requieren para frenar la influencia del paramilitarismo, la guerrilla y la mafia. Al ELN se le debe otorgar una justificación para que dé el paso definitivo a la paz.

Eso no implica quebrar la seguridad democrática. El propio Uribe ofreció el año pasado a las FARC una Asamblea Nacional Constituyente, lo que es coherente, pues su política busca doblegar la voluntad de lucha de las guerrillas y conducirlas a una negociación que él sabe que implica concesiones.

Se requieren decisiones urgentes: la primera, retirar el señalamiento de organización terrorista al ELN y concederle estatus político sólo si previamente libera los secuestrados, entrega los niños en sus filas, proscribe la utilización de minas antipersonales, renuncia a los atentados terroristas y se inicia y mantiene un cese de hostilidades.

Segundo, el proceso debe blindarse. Las negociaciones son con el Estado colombiano y para garantizar su resultado se requiere el consenso de todas las fuerzas políticas. Cumplido lo anterior es necesario concitar un gran acuerdo que comprometa al gobierno, los partidos con representación en el Congreso y al ELN en una agenda que parta de la Convención Nacional y termine, previo desarme y desmovilización, con la incorporación de sus iniciativas al ordenamiento constitucional. En esto el Partido Liberal (en la oposición) orientado por el expresidente César Gaviria podría tomar el liderazgo. Aunque el gobierno prefiera no compartir el éxito del proceso, quizás dentro del ELN existen reticencias a darle exclusivamente ese ''triunfo'', lo que eventualmente alargaría hasta una nueva administración la firma de la paz.

Tercero, deben observarse la verdad, justicia y reparación de las víctimas con el cuidado de no cobijar los parapolíticos y asesinos de las AUC con iniciativas legislativas destinadas a la guerrilla, a las que ha hecho referencia el mismo Uribe. Los colombianos estaremos atentos a la verdad de las relaciones de políticos con el ELN.

Cuarto, el anuncio estadounidense de posibles solicitudes de extradición de miembros del ELN muestra su atención al proceso. Como lo fue con los paramilitares, la presión de la extradición constituye un garrote para el gobierno y un incentivo para esa guerrilla. Pero esto no es suficiente. Estados Unidos y la comunidad internacional deben jugar un papel más importante y aprovechar la oportunidad para examinar salidas al narcotráfico, debate colocado en la mesa por los ``elenos''.

El reloj corre en contra. Al gobierno le queda en la práctica algo más de dos años, un poco menos que el tiempo con que cuenta el ELN para participar en las elecciones del 2010. Por esa razón, en esta ronda deben acordar el desarrollo de las etapas posteriores y convencer al país que luego de 17 años tiene al frente lo más parecido a la última guerrilla de América Latina, con real voluntad de paz.
Nota: sobre el mismo tema puede leer en este blog:

sábado, abril 07, 2007

LOS RIESGOS DEL PLAN COLOMBIA

Published on Tue, april 5, 2007, Nuevo Herald, El (Miami, FL)








RAFAEL GUARIN


Los acontecimientos recientes demuestran que en el exterior el gobierno de Alvaro Uribe es vulnerable. Las revelaciones de vínculos de narcoparamilitares con políticos, mayoritariamente de la coalición gubernamental y algunos de la oposición, amenazan la ''política de seguridad democrática'' y enrarecen el ambiente, ad portas de la decisión del Congreso de Estados Unidos referente a la continuidad del Plan Colombia.


Nada generaría incertidumbre en su trámite si no fuera por las voces que comienzan a surgir con insistencia en los círculos políticos de Washington, relacionadas con la penetración paramilitar y la curiosa escalada de noticias de los últimos quince días, muy oportuna para los detractores del Plan. Veamos.

A pesar de la ratificación de confianza en Uribe, no deja de existir inquietud por la declaración del embajador saliente William Woods, en la que indica que si el ex director de la agencia de seguridad colombiana ``es culpable, ese sí es un problema''.

Por otro lado, la semana anterior comenzó con un informe no oficial filtrado por la CIA en la que se acusa al comandante del ejército, general Mario Montoya, de coordinar en 2002, bajo el actual gobierno, una operación militar en Medellín con las autodefensas al mando del narcotraficante alias Don Berna.


La lluvia de escándalos no para ahí. Hace unos días el ex embajador Myles Frechette recordó advertir sin éxito, al gobierno de Ernesto Samper y a la cúpula militar, el peligro que las cooperativas de seguridad CONVIVIR degeneraran en paramilitarismo y narcotráfico. Lo que desgraciadamente en ciertos casos ocurrió.

Independientemente de su veracidad, no cabe duda de que estos acontecimientos producen preocupación sobre el destino de los impuestos pagados por los ciudadanos estadounidenses. Sería tremendo comprobar que se han empleado ocasionalmente para acciones concertadas de la fuerza pública, los paramilitares y el narcotráfico; igual de grave resultaría que el Congreso actuara con precipitación y asumiera decisiones basadas en confundir con una política de Estado, la responsabilidad individual de criminales que se ocultan tras uniformes de las fuerzas armadas.


Los resultados del Plan Colombia son innegables. Hace cerca de una década se llegó a señalar que las FARC ganarían la guerra en 5 años y la Corporación RAND anunció un posible fraccionamiento territorial. La afirmación no parecía exagerada, si se tiene en cuenta que ese grupo propinó humillantes golpes al ejército y a la policía, expulsó a la fuerza pública de cerca de 200 municipios y controló amplias zonas del país.

La iniciativa de Clinton y Pastrana, complementada con la ''política de seguridad democrática'', puso freno a la más grande y exitosa ofensiva de las FARC, modificó radicalmente el escenario estratégico y fortaleció el poder coercitivo del Estado. En la medida que su componente militar, el Plan Patriota, avanzó en territorios de viejo dominio subversivo, la guerrilla se vio obligada a replegarse en regiones selváticas y a asumir las fronteras como refugio.


Gracias al Plan Colombia se crearon las condiciones para desmovilizar, según informes oficiales, a más de 30,000 miembros de las AUC y de 10,000 guerrilleros, iniciar diálogos con el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y elevar substancialmente los niveles de seguridad en las ciudades y el campo.

Ante las críticas es válido preguntarse: ¿qué hubiera pasado en Colombia sin la cooperación norteamericana? ¿Las FARC hubiera conquistado el poder por las armas? ¿Enfrentaríamos una verdadera guerra civil? ¿Se habría disuelto el Estado?


De ninguna forma es admisible siquiera pensar que la asistencia militar pueda clandestinamente servir a organizaciones terroristas, pero la respuesta inteligente no debe ser reducir la ayuda o eliminarla. Lo procedente es elevar los niveles de exigencia al gobierno colombiano y a sus fuerzas militares en materia de respeto a los derechos humanos y vigencia del estado de derecho.

Demócratas y republicanos deben exigir transparencia y justicia frente a la complicidad política con grupos paramilitares y guerrilleros, profundizar la acción conjunta contra tales organizaciones y complementar la actual versión del Plan Colombia con ambiciosos programas de desarrollo económico y social. La opción de desmontarlo sería un injusto castigo para el país, aliciente para el terrorismo y un golpe a la política de seguridad. Sus consecuencias contribuirían a consolidar el narcotráfico y las bandas armadas emergentes. Por su parte, las FARC y el ELN dirían haber derrotado el mayor esfuerzo estatal en cuarenta años.

Escríbame a: rafaguarin@gmail.com


domingo, diciembre 17, 2006

LA NAVIDAD DE LOS NIÑOS DE LA GUERRA

Published on December 20, 2006, Page PAGE: 21A, Nuevo Herald, El (Miami, FL)
www.semana.com - Fecha: 12/17/2006
Foto tomada de www.semana.com

Rafael Guarín* pinta un doloroso retrato: 11.000 niños y adolescentes pasarán esta Navidad en las montañas, con fusil al cinto, a la espera del combate.

Por Rafael Guarín

Cerca del nevado del Tolima, en un caserío a cuatro horas de Bogotá, un hombre llora todos los fines de año la pérdida de sus dos hijos. El mayor fue reclutado por los paramilitares y el menor engrosó las filas de las Farc. Ambos fueron muertos. Esa escena se repite a lo largo y ancho de Colombia.

Mientras en el mundo los pequeños aguardan con ilusión la Navidad y la sonrisa ilumina sus caras, miles la recibirán en la selva, sometidos al poder de los grupos armados ilegales. Tales organizaciones criminales revivieron la esclavitud y las mayores ignominias en niños que habitan zonas rurales, pueblos pequeños o los cordones de miseria que rodean a las ciudades.

Según la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, 14.000 niños y adolescentes hacen parte de los grupos armados ilegales; según Human Rights Watch, la cifra es de 11.000. Este no es un caso de prematuro afán revolucionario o de precoz lucha antisubversiva, sino el rostro más desgraciado de la guerra. La mayoría se enlistan bajo amenazas contra su vida y la de sus familiares. Para ellos, Marx y Lenin no se encarnan en la utopía comunista, sino en miserables bandoleros y narcotraficantes que los sacan de sus hogares y escuelas, los desplazan de sus pueblos o los asesinan por negarse a participar en la vendetta en que se convirtió el país.

El informe sobre niños desvinculados de los grupos armados, presentado hace unos días por Unicef y la Defensoría del Pueblo indica que “el promedio de edad de reclutamiento bajó de 13,8 años en el 2001 a 12,8 años en el 2005”. Una edad en que los esfuerzos deben orientarse a la educación termina destinada a largos períodos de instrucción bélica. Cuando deben prepararse para edificar una sociedad cada vez mejor, se dedican a realizar emboscadas, entrenarse en hacer bombas, disparar bazucas, morteros y lanzar granadas.

En la confrontación, los niños son víctimas de masacres, secuestros, torturas, desapariciones y de las minas antipersona, sembradas cobardemente por ‘Tirofijo’. Quienes son reclutados ilícitamente soportan tratos humillantes y degradantes, se les obliga a cumplir las mismas actividades que los combatientes, y sus captores pretenden transformarlos de tiernos e inocentes infantes en monstruos capaces de similares atrocidades.

Los abusos sexuales son deplorables. Vulnerándose su dignidad, los menores son objeto libidinoso para guerrilleros y paramilitares adultos. El 97% de los niños desvinculados de esos grupos señalaron haber tenido relaciones sexuales. El 95,6% “tuvo su primera relación sexual antes de los 15 años” y el 71,8% la “tuvo entre los 5 y los 13 años de edad”.

Toda esta situación se facilita por la complejidad social y económica de muchas regiones del país. En algunas no existe suficiente acceso al sistema educativo, en otras, no hay fuentes de ingreso para las familias, lo que empuja a los menores a trabajar en la cadena de producción de narcóticos. La violencia aporta al dejar desprotegidos niños que encuentran en los grupos armados un fatal refugio.

El reclutamiento forzoso de las guerrillas refleja su derrota política y el rechazo masivo de los ciudadanos. Con el final de la guerra fría y la aparición de la narcoguerrilla, quedó atrás la época en que la juventud pudo creer que el alzamiento violento era el camino. Hoy no existe ninguna razón para tomar las armas y combatir el Estado, mucho menos para atacar a la población civil. Tampoco hay un solo motivo que legitime la lucha guerrillera. En Centroamérica lo comprendieron hace más de una década. En Colombia, gracias a la maldición del narcotráfico, la “revolución” es un eslabón del más rentable de los negocios.

Ahora que estamos hablando de la impunidad en que la muerte de Pinochet sumió sus delitos, qué bueno sería que el gobierno de Álvaro Uribe renunciara a la reserva de la cláusula 124 del Estatuto de Roma, que impide hasta 2009 que estos casos sean de competencia de la Corte Penal Internacional. El reclutamiento de niños menores de 15 años y su utilización para participar activamente en hostilidades es un crimen de guerra que no puede quedar impune.

Pregunta: ¿Cuánto tiempo falta para que los niños de Colombia compartan en paz la llegada de la Navidad?

ANTROPOFAGIA GUERRILLERA

Published on June 22, 2006, Page PAGE: 14A, Nuevo Herald, El (Miami, FL)


Foto tomada de www.semana.com

Por: Rafael Guarín
Los antiguos socios en la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar parecen hoy más enemigos que aliados. Hace pocos días el Bloque Oriental de las FARC anunció una campaña de exterminio contra “revolucionarios que actúan al servicio del enemigo” y que hacen parte del ELN. El mensaje publicado en su página web refleja el nivel de tensión entre esas organizaciones. En Arauca se combaten abiertamente, mientras en algunas zonas del suroccidente colombiano realizan operaciones conjuntas.
El desencuentro tiene profundas raíces políticas. Por una parte, así su retórica diga lo contrario, las FARC desde hace varios años decidieron apostar a la toma del poder a través de las armas y relegar la negociación. Tanto en el gobierno Betancur como en el de Pastrana los diálogos de paz fueron más una táctica al servicio de la estrategia bélica. A partir de la séptima conferencia de 1982 se inició el fortalecimiento de la vía militar, al punto que en la década anterior saltaron de la guerra de guerrillas a la de movimientos. El Plan Colombia y la Seguridad Democrática los obligó a un repliegue estratégico.
El rumbo del ELN fue distinto. A finales de los años ochenta se impuso la línea guerrerista y se desechó la negociación con el gobierno, pero hacia 1996 su acción política y militar llegó al punto de inflexión y comenzó a descender, abriendo un debate interno que apunta al diálogo. Sin duda, el aparato coercitivo del Estado y principalmente los paramilitares habían mermado la estructura y golpeado severamente sus bases sociales. Con el tiempo, esa agrupación se encontró en un escenario muy complejo, al que se sumaba la penetración de las FARC en sus regiones de influencia. No inmiscuirse como esa guerrilla en el narcotráfico significó que su capacidad militar se rezagara. Perdió en ese terreno pero ganó maniobra en lo político.

El nuevo periodo de gobierno de Álvaro Uribe coincide con una segunda fase de la Seguridad Democrática. Aunque el conflicto armado se niega en el vocabulario gubernamental, lo cierto es que los documentos oficiales trazan una estrategia dirigida a doblegar la voluntad de lucha de las organizaciones guerrilleras, como paso hacia la negociación política. La respuesta de las FARC y del ELN es diferente.

En las FARC no se aprecian señas de acoger un proceso de paz. En cambio en el ELN parece haber disposición de negociación y afán de legitimidad política. Su propuesta de Convención Nacional para solucionar el conflicto y la reducción de los ataques a la infraestructura, demuestran la preferencia interna de la acción política respecto a la armada. Es revelador que antes de las elecciones parlamentarias el grupo haya invitado a votar a los ciudadanos, lo que es un cambio de enorme magnitud en una organización partidaria de la abstención desde la época del cura Camilo Torres. También lo es su intervención a favor del Polo Democrático y del Partido Liberal en la contienda presidencial.

Un proceso de paz exitoso con el ELN sería clave para propinar una segunda derrota política a las FARC, después del repudio masivo de la población expresado a partir de 2002. Ojalá estemos equivocados, pero todo indica que esa agrupación se concentra en ganar el pulso al Estado quebrando la Seguridad Democrática en las próximas elecciones presidenciales. No es absurdo, ni prematuro ese razonamiento. Si el grupo guerrillero mantiene capacidad operativa para demostrar que sigue vigente y que el esfuerzo estatal es un fracaso, es posible que se abra paso entre los electores volver a la mesa de negociación y limitar el ejercicio legítimo de la fuerza. Además, el reloj de la guerrilla gira más despacio, finalmente desarrollan una guerra popular prolongada que lleva más de cuarenta años.

Pero el proceso con el ELN rompe esa lógica, “desparamilitariza” las negociaciones del gobierno, demuestra que son posibles y compatibles la respuesta militar y la salida política. Igualmente, arrebata o por lo menos neutraliza las banderas de diálogo a la coalición de centro izquierda que enfrentará en las elecciones de 2010 a las fuerzas gubernamentales. En síntesis, puede contribuir a generar un escenario donde la Seguridad Democrática se prolongaría más allá de Uribe. Eso sería fatal para las FARC que después de ocho años de mano dura esperarán un respiro.

Por todo lo anterior, es apenas comprensible que esa guerrilla vea en el proceso con el ELN una grave amenaza. Los “elenos” comprometidos sinceramente con la paz se convertirán en objetivo militare de los “farianos”, pero en zonas donde trabajan conjuntamente es posible que las FARC absorban algunas disidencias, lo que se facilitará por la relativa autonomía con que cuentan en el seno de la organización.

En la búsqueda de la paz el ELN encuentra el principal enemigo en quienes han sido sus socios y no en sus antagonistas históricos. El gobierno y los partidos de oposición deben contribuir al fortalecimiento del proceso y a la construcción de una ruta que les proporcione un ingreso apropiado a la lucha democrática. No es el momento de la duda. En 1973 la Operación Anorí pudo acabar ese grupo, pero se dudó. Más de treinta años después, la duda no cabe para conseguir por la negociación el fin de una organización que aún no está derrotada.