sábado, mayo 29, 2010

UN HOMBRE LLAMADO ANTANAS

28 de mayo de 2010

RAFAEL GUARÍN

Antanas Mockus es un sobreviviente de los outsiders de los años noventa. Llegó a la política montado en la misma ola que eligió en Ecuador al “loco Bucaram” y más tarde en Venezuela a Hugo Chávez. A primera vista es difícil de descifrar. No es uribista, ni antiuribista. No es chavista, ni antichavista. En realidad es más bien un liberal, en el sentido clásico, que basa su discurso en el estricto respeto a la ley.

Cuando tratan de encasillarlo en la izquierda o la derecha, siempre se escabulle. Mockus recoge viejos conceptos socialdemócratas como el carácter personal, directo y progresivo de los impuestos, lo que disimula su evidente alineación con la derecha: defiende la conveniencia de la desigualdad para lograr el progreso de los más pobres y rechaza los prehistóricos discursos de izquierda que justifican la violencia y la existencia de la guerrilla, respecto de la cual dijo que “no había nada que negociar”. Gracias a esa singular capacidad para no dejarse etiquetar, no sería raro verlo en segunda vuelta de la mano de dirigentes liberales y recibiendo los votos de miembros del Polo Democrático, ambos partidos que se reclaman de izquierda.

Por otro lado, dice que no llegará a acuerdos con el Congreso a partir de dar representación en el gobierno a los partidos, pero a la vez no tiene la menor idea de cómo va a lograr su apoyo para la aprobación de las reformas que propone. Es una situación difícil, pues cuenta con menos del 5% de los senadores. Si no pacta con los partidos, su programa se quedará en el tintero y si lo hace le dará la espalda a los electores. Con el apoyo ciudadano y para salvar su proyecto, podría caer en la tentación de cerrarlo, ya que cualquier otro mecanismo, incluso una Asamblea Constituyente, debe pasar por el legislativo.

Cuando se ausculta en profundidad salta un mundo de contradicciones. Por ejemplo, en una larga entrevista le pregunté si extraditaría a Álvaro Uribe Vélez a la justicia ecuatoriana por el bombardeo al campamento de Raúl Reyes. Contestó que “si la constitución colombiana… impone la obligación de extraditarlo, lo extraditaría…” y luego matizó: “preferiría no extraditarlo”. En el mismo diálogo confesó su “admiración” por Chávez. Horas después reconoció que se equivocó y corrigió: ya no extraditaría a Uribe y ya no admiraba a Chávez, únicamente lo “respetaba”.

Más allá de eso, su silencio y vacilaciones generan preocupación respecto a la capacidad para enfrentar la amenaza de la revolución bolivariana. Alega prudencia para no pronunciarse sobre ningún tema espinoso que involucre a Chávez. Escudado en ella, ni siquiera rechazó la idea de que Colombia se vincule al ALBA, cuyo objetivo es la construcción y expansión del Socialismo del Siglo XXI. Tampoco ha dicho nada ante las masacres cometidas contra sus compatriotas en Venezuela, menos respecto a su persecución y encarcelamiento arbitrario o con relación al comprobado apoyo del teniente coronel a las Farc y al Eln.

A pesar de eso, la verdad es que el candidato puso a soñar a una parte de Colombia, en especial, a los más jóvenes que no conocieron la pesadilla de la violencia en los años noventa. Además, en este momento, las prioridades son otras, en gran parte, por el progreso conseguido durante los últimos 8 años, especialmente en seguridad. Sin Uribe no existiría el fenómeno Mockus.

El próximo domingo los colombianos elegirán nuevo presidente. Juan Manuel Santos aparece ganando apretadamente en la mayoría de los estudios de opinión. Sus competidores deberán emplearse a fondo para superarlo. Los ciudadanos tendrán que escoger entre la continuidad del legado de Álvaro Uribe y este hombre llamado Antanas, sinónimo de esperanza para algunos, pero también de incertidumbre y miedo para otros.

5 comentarios:

  1. MUCHA GENTE ESTA ELIGIENDO AL PRESIDENTE COMO SI FUERA LA ELECCION DE LA EMPLEADA DEL SERVICIO DOMESTICO: No sabe hablar, no sabe cocinar, no sabe lavar, no saba planchar, se le chispotea cuando no desayuna, se retracta al siguiente día, hace bromas cuando no tiene el conocimiento de los temas, se enreda hablando, no conoce la seriedad, pero es honrada!!!

    ResponderEliminar
  2. La incertidumbre, en confrontación con el dogmatismo, nos dan la esperanza de poder entrar en debates... Los criterios se construyen sobre razones argumentadas... No estamos, a estas alturas del proceso, en condiciones de seguir los planteamientos del sectarismo... No creo que necesitemos tanques de guerra acompañados de tractores... En cambio sí creo que necesitamos capacidades dialógicas para entender las razones...

    Las escuelas, los establecimientos educativos deben tener prioridad sobre los cuarteles... Ya debemos pasar la página de la confrontación armada, para centrarnos en la construcción de debates...

    La elaboración de los criterios demanda capacidades para conversar, para dialogar, para convencer... NO se trata de vencer desde el uso de la fuerza, sino de elaborar mejores argumentos para fomentar los debates y, con ellos, la creatividad...

    Porque mi VOTO POR ANTANAS es fruto de análisis históricos de los comportamientos personales y de los funcionarios públicos, NO dudo en votar por Mockus... Mi VOTO por Mockus no se quiebra con una incierta respuesta frente a preguntas que sólo tienen una respuesta posible.

    Porque con Mockus tengo la esperanza de disentir... porque lo SÉ NO PERFECTO y él ya me dijo verdades sobre los impuestos... Por todo esto, votaré por Mockus, CON LA ESPERANZA de avanzar en la prfoundización de las razones políticas, de las razones de Estado.

    Feliz ejercicio de la ciudadanía que vota.

    María del Carmen Moreno Vélez
    cc 32441734 de Medellín

    ResponderEliminar
  3. Sí, sí, sí... prefiero un PRESIDENTE CAPAZ de dar espacio para debatirlo, que es honrado, que trabaja por la dignidad y la justicia social, que reconoce en la Constitución Política de Colombia los límites al ejercicio del Poder... lo prefiero que a un Presidente dogmático, pícaro, que juega con cartas marcadas por debajo de la mesa...

    Prefiero a Antanas Mockus que le apuesta a la educación y que YA NOS dijo a TODOS que nos va a cobrar impuestos y que tiene por consigna el respeto por el Erario y por las leyes y que valora la Vida Digna y dice y sabe que la Vida es Sagrada...

    Por las libertades democráticas, votaré por MOCKUS.

    María del Carmen Moreno Vélez
    cc 32441734 de Medellín.

    ResponderEliminar
  4. RAFAEL: LO REALMENTE INCREIBLE ES QUE A PESAR DE TODO LO QUE SE HA DICHO AL RESPECTO Y, DE ALGUNA MANERA, SE HA COMPROBADO, LA FAMOSA OLA VERDE SIGA TAN BIEN EN LOS DIFERENTES SONDEOS. PROPUESTAS REALES COMO LA DE VARGAS O LA DE PARDO NO HAN TENIDO LA SUFICIENTE VENTANA EN LOS MEDIOS PARA QUE LOS ELECTORES PODAMOS ANALIZAR. LO ÚNICO QUE YO TENGO CLARO ES QUE EN PRIMERA VUELTA VOTARÉ POR VARGAS Y EN SEGUNDA, SI ME TOCA, CONTRA MOCKUS.

    ResponderEliminar
  5. El candidato Antanas Mockus, obtuvo en su aspiración presidencial de 2006 apenas 146.000 votos (alrededor de 1.2% de la votación). Que hizo Mockus en estos últimos 4 años? Que cargos públicos ocupó? Como se preparó? La respuesta es que no hizo nada.

    Como se puede explicar, entonces, la intención de voto por Mockus que reflejan las encuestas? El fenómeno Mockus no tiene una explicación basada en sus capacidades, experiencia o preparación. Tampoco tiene que ver con su carisma, pues sabemos que es un personaje más bien tímido e introvertido. No es un líder motivador, ni proyecta seguridad, por el contrario genera tremendas dudas. Sus posiciones? es difícil que fije posiciones firmes sobre temas elementales, mucho menos sobre temas vitales de estado. Su programa de gobierno? Mockus tiene programa?

    La única explicación es que Mockus es un fenómeno mediático que atrapó incautos con el sofisma de que el cambio siempre es bueno…

    Preguntemos a nuestros vecinos venezolanos si hoy tienen el país con el que soñaron cuando votaron por el fenómeno político de Hugo Chávez, quien tampoco tenía la experiencia ni la preparación que un cargo como la presidencia de un país exige. Hoy Venezuela, a pesar que ha tenido ingresos superiores a US$950 Mil Millones de Dólares en los últimos 10 años, está sumida en una situación tremendamente complicada con una economía en decrecimiento, una inflación superior al 30% anual, desabastecimiento alimentario, racionamientos de energía, inseguridad creciente, corrupción rampante y restricción cada vez mayor a las libertades.

    No podemos correr el riesgo de que Colombia sea gobernada por un personaje que por su admiración declarada por el presidente vecino, nos lleve por su mismo camino. Ni podemos llevar al solio de Bolívar a quien con girasoles pretende derrotar al terrorismo. Menos podemos dejar el futuro de nuestro país y nuestras familias en manos de un candidato que en medio de sus divagaciones filosóficas tiene serios problemas para fijar posiciones y tomar decisiones. Peor aún sería elegir a un matemático para quien la economía es una materia inexplorada, o para quien temas como la industria, minería, comercio exterior, agricultura o defensa son completamente ajenos.

    Tenemos que elegir al candidato que reúna capacidad y experiencia en asuntos vitales del estado como la economía, el comercio exterior o la defensa. Los dos primeros temas son vitales para el desarrollo de nuestro país y el tercero para hacer respetar nuestra soberanía.

    La economía es el eje de cualquier plan de desarrollo nacional y la confianza inversionista es la base del crecimiento económico que es lo que al final se convierte en inversión social. En la medida que Colombia siga creando las condiciones, tendremos más inversión privada, tendremos mayor crecimiento y tendremos mayor inversión social. Recordemos que antes del 2002 la inversión extranjera en Colombia rondaba los US$1.500 Millones a US$2.500 Millones anuales y en la era Uribe esta oscila entre los US$9.500 Millones y US$10.500 Millones al año. Y este indicador es de la mayor importancia, dado que los inversionistas ponen su dinero en donde encuentran una economía bien manejada, seriedad, estabilidad política, económica y jurídica, todo unido a unas buenas proyecciones de futuro, que es lo que nuestro país ofrece hoy.

    Colombia tiene dos factores que amenazan nuestra soberanía que requieren mano firme y aplomo. El desafío del terrorismo y el plan expansionista del Socialismo del Siglo XXI siguen representando un reto para la estabilidad y las libertades en nuestro país que no podemos permitir. Firmeza y decisión es lo que necesitamos!

    No podemos equivocarnos, tenemos que votar bien! Por eso los invito a votar por Juan Manuel Santos que ya ha demostrado su capacidad y preparación en temas de estado durante su exitoso paso por los Ministerios de Hacienda, Comercio Exterior y Defensa y complementa su experiencia con la claridad de saber lo que quiere para nuestro país a través de un serio programa de gobierno!!

    ResponderEliminar